ANÁLISIS DE ESPAÑA
Mentiras y verdades del #25S

Por Alejandro Requeijo
3 min
España01-10-2012
Es mentira que todos los policías que protegieron el Congreso el 25S disfruten apaleando abuelas indefensas. Como también es falso que los miles de personas que se encontraban allí prefieran entrar antorcha en mano en el Parlamento en lugar de buscar trabajo. Es mentira que la Policía infiltre agentes entre los manifestantes para empezar los disturbios. Son los llamados "secretas", presentes en toda aglomeración que se precie y cuya misión es colaborar con sus compañeros cuando se desatan los disturbios. Es verdad que la llamada a "rodear el Congreso" fue una de las concentraciones más tensas que ha vivido España, seguramente desde aquellas realmente multitudinarias contra la guerra de Iraq. Es cierto que se respiraba en el ambiente una crispación especial. Y que sobre todo había gente joven, los que en mayor porcentaje está sufriendo el paro. Y los recortes que no cesan. Pero los detonantes de la batalla campal que se vivió el primer día son dos y así hay que decirlo: El intento por parte de un grupo reducido de quitar las vallas que protegían el Congreso y un lanzamiento continuado de objetos a los policías. ¿Cómo se supone que debían responder? Si uno es lo suficientemente valiente para lanzar una lata de cerveza a un madero, debe ser lo suficientemente valiente para llevarse un porrazo. Si algo se aprende en este tipo de manifestaciones es que, más allá de cuál sea la consigna prevista, la chispa puede prender en cualquier momento. En su última carga la Policía se adentró demasiado entre la gente, eso originó varios frentes y se desató el caos que en otras ocasiones se saldaba con la gente retirándose a casa. Esta vez no, insisto, había mucha tensión y también presencia de grupúsculos violentos que lo aprovecharon. Para nada mayoritarios como se demostró los dos días siguientes. Los que la montan al final cuando el resto se ha ido. ¿Errores de cálculo? Sí. La Policía carga de manera contundente a pocos minutos de que empiecen los informativos. Luego está la entrada en Atocha. Excesiva pese a que se estaban produciendo destrozos en el interior. Conexiones en directo. Imágenes que dan la vuelta al mundo. Si el Gobierno no quería parecer Grecia, desde luego no lo consiguió. Rubalcaba parecía mas hábil con estas concentraciones cuando el 15M. Pero es verdad que aquellas fueron más multitudinarias, plurales y sin la crispación que la crisis ha ido aumentando. Luego está la imagen dada (otra vez) por el Ministerio del Interior. De forma resumida: El director de la Policía dice que se les va a acusar de unos delitos que la propia Policía no considera. Esa descoordinación también daña la imagen de España. Al final, el debate sobre la actuación policial ha conseguido eclipsar el motivo real de la protesta. El 25S pedía la dimisión en bloque del Gobierno y una nueva Constitución. Pero sobre todo los miles de personas que dieron cita en Neptuno son la máxima expresión visible de un cabreo generalizado que comparten muchos cientos de miles de personas que lo siguieron por televisión. Si el Gobierno y sus acólitos pretenden simplificar el 25S a una panda de violentos igual que trataron de hacer con el 15M, se seguirán equivocando.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio






