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ANÁLISIS DE SOCIEDAD

Mañanas al sol

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura2 min
Sociedad17-09-2012

Se despereza una semana más y con el sol se rompe la magia a muchos sueños. Todos los días así. El ser humano aún sigue construyendo castillos de arena imaginarios, forjándose esperanzas en que le toque la lotería para no tener que trabajar, o en no tener que ir a trabajar y jubilarse, o en irse de vacaciones para no aguantar al jefe o en que llegue el ansiado viernes como la mejor promesa de la temporal y efímera tierra prometida. Sin embargo, el ser humano, pese a su talante esperanzado, se sigue empeñando en forjarse como un héroe contestatario e insumiso. Si hasta Adán se levantó contra su Jefe por las malas influencias y el veneno del orgullo, qué no va a hacer ahora el currito que no llega a fin de mes azuzado por unos u otros (incluidos los sindicatos). Así que las semanas de este otoño cálido son mañanas de atascos y huelgas, de recortes y movilizaciones, de protestas e impuestos al alza. Menos mal que aún queda un poco de trigo en el granero (aunque cada vez menos) y el circo está dispuesto para el medíatico y escandaloso entretenimiento de las almas más vacías de ilusión. El desencanto se apodera hasta de los más aguerridos héroes de anteayer. Ver ganar (o perder) a los rojitos propios al tenis o abandonar el intelecto tras las pataditas del ídolo del balón puede disipar por un ratillo los fantasmas que pululan por el palacio abandonado de los sueños rotos, pero al día siguiente el sol vuelve a desesperezar la más cruda realidad, que suele ser siempre más grave en el vecino, si se mira bien. Aunque que salga el sol no es de todo malo. Ni si quiera los lunes, fecha demonizada por la filmografía made in Spain. Sentir su poder sobre la insignificancia de la piel a mediodía puede resultar de lo más placentero. Al menos ayuda a recargar las pilas del optimisto gracias a que la melanina avisa a su casero de que es de día, otra vez, y que, por suerte, se está vivo.

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

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