ANÁLISIS DE ESPAÑA
El peor verano de Fernández Díaz

Por Alejandro Requeijo
4 min
España03-09-2012
Lo que jode es que nos mientan. Que traten hacernos creer que Montesquieu ha resucitado. Lo que jode es que se cachondeen y nos digan que ellos sólo cumplen la ley. Cuando saben que la misma ley les permitía todo lo contrario. Ya ves, a estas alturas nos vienen a hablar de separación de poderes y de respetar decisiones judiciales. Los mismos que cuando tienen a uno de los suyos imputado por meter la mano en la caja corren a mandar cabezas de caballo a golpe de declaración. Jorge Fernández Díaz y el caso Bolinaga. El hombre y la canción del verano desde que el mismo 2 de agosto Interior decidiese trasladar al secuestrador de Ortega Lara a un hospital del País Vasco. Poniéndole así en bandeja a la izquierda abertzale la mejor campaña política en el que podría haber sido otro aburrido agosto informativo. Y a dos meses de las elecciones vascas. Tremenda torpeza. La situación de Bolinaga, con un cáncer avanzado, es un buen ejemplo de lo que significa pudrirse en la cárcel. No le queda más de un año de vida y si sale es para morirse. No volverá a atentar, no se unirá de nuevo a ETA. Quedarse en prisión no le hará arrepentirse de lo que hizo. Desde un punto de vista interesado, si muriese en la cárcel, el mundo de ETA lo rentabilizaría a aún más. Otro asesino sin escrúpulos convertido en mártir por los que siempre han jaleado los atentados y sus tontos útiles. Pero al menos el ministro podría haber condicionado la liberación de Bolinaga a que los presos de ETA depusieran el chantaje de su huelga de hambre. En lugar de eso se dio más prisa por sacarle. Ha permitido al entorno terrorista una nueva manera de doblegar al Estado sin necesidad de usar las armas. Justo lo que criticaba Rajoy tras la excarcelación de De Juana Chaos. Claro, que entonces aquello lo hizo el PSOE. Lo que no se entiende es qué trata de conseguir el PP con esta decisión política. ¿De verdad creen que alguien en el País Vasco que tenga una sensibilidad abertzale o independentista va a dejar de votar a sus opciones para votar al PP? ¿De verdad cree que esto gusta a sus potenciales votantes tanto fuera como dentro de Euskadi?. Cuando uno piensa en el ministro del Interior, espera a alguien que tiene la situación controlada en todo momento. Sin embargo, Fernández Díaz recuerda demasiado a menudo al inspector Clouseau. Su última pantera rosa ha sido un personaje como el alcalde de Marinaleda. Anunció a bombo y platillo que había ordenado detenerle por asaltar supermercados. Otra vez con prisas, la Policía se personó en el pueblo de Gordillo con un escrito solicitando que acudiera al juzgado. Ha pasado casi un mes y a día de hoy ningún juzgado en toda Andalucía le ha citado a declarar. No ven delito. Sin merecerlo, la Policía y la Guardia Civil han dado una imagen de ineficacia propiciada por un ministro a la desesperada que hasta llamó a un ciudadano para rogarle que denunciase al peculiar sindicalista. Ni por esas. Seguramente, buena parte de las prisas y los errores del ministro vienen provocados por su querencia por el titular (habitualmente exagerado). Eso le ha dado ya algún susto como una investigación judicial en la Audiencia Nacional por revelación de secretos. A un ministro del Interior y por una rueda de prensa. La espectacularidad con la que envuelve algunas operaciones ha causado malestar en ciertos ámbitos de la seguridad tanto en España como en países aliados. Estos acontecimientos han supuesto una peligrosa pérdida de respeto y credibilidad de un Ministerio tan clave como el de Interior. En todo esto tampoco ayudan las novedades en torno a la desaparición de los niños de Córdoba sin que sea achacable al ministro lo que parece un error policial que paralizó la investigación casi un año. Ante tanta sobrexposición desafortunada del representante de la seguridad del Estado, uno no puede evitar caer en la tentación de (mal)pensar que en Moncloa no ven con malos ojos eso de tener algo o alguien que desvié la atención de otros asuntos que día a día afectan también al común de los españoles. Aunque sea para mal. De ser así, Rajoy debe plantearse el alto precio que se está pagando con ello.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio






