SIN CONCESIONES
Cortafuegos a la crisis

Por Pablo A. Iglesias
3 min
Opinión03-09-2012
España se quema. De norte a sur, de este a oeste. En la Península y en islas como La Gomera o Tenerife. Arde el país a pesar de los grandísimos esfuerzos de los bomberos. Habitualmente, se valen solos. Pero cuando la amenaza y las dimensiones son grandes, solicitan ayuda a la Unidad Militar de Emergencias. Llamar a la UME ante un gran incendio es como pedir un rescate a la UE. En este caso, es papá Estado quien manda sus recursos (materiales en vez de financieros) para combatir la crisis de las llamas, que es tan fiera como la del euro y que también deja sin hogar a algunas familias. Cuando el fuego se descontrola, se emplean técnicas que parecen poco ortodoxas pero resultan efectivas. El fuego no sólo se combate con agua. Unas palas de arena pueden ahogar las brasas y evitar que el mal se extienda. Cavar una zanja en la tierra sirve para detener el contagio a través de hierbas y arbustos. Hay ocasiones, incluso, en las que no queda más remedio que talar varias filas de árboles para frenar la tragedia. Se sacrifica una parte para salvar al resto del bosque. Ahora nos parece lógico, pero hubo un tiempo en el que no se entendían esas grandes hileras desiertas en medio de las montañas. España se quema. De norte a sur, de este a oeste. Arde el país y no sólo por el fuego. Los ciudadanos empiezan esta temporada más quemados que nunca. Están hartos de recortes públicos, de despidos en las empresas, de bancos en quiebra y, sobre todo, de subidas de impuestos. En enero subió el IRPF y ahora sube el IVA. Así que la temperatura social asciende a temperaturas que encienden las alarmas de incendio. Incendio, en las calles. En este caso, el principal enfado es con el bombero, más que con el pirómano. La sociedad casi ha olvidado quiénes prendieron la mecha del despilfarro y exige responsabilidades a quien trata de apagar el fuego. El camión está estropeado y casi no anda, el bombero anterior lo dejó prácticamente sin gasolina y en el depósito del agua apenas queda líquido que lanzar con la manguera. Así que el gran incendio de esta crisis tiene que frenarse a lo salvaje, mediante cortafuegos en cada uno de los frentes que amenazan con destruir la cordillera del Estado del Bienestar. El bombero se ha puesto a talar la ladera de las medicinas para que el fuego no suba al Parque Natural de la Sanidad. Deja menos ramas del profesorado público para lograr que sobrevivan los árboles más fuertes de la educación. Arrasa con muchas de las hierbas y hermosas flores que crecieron en el bosque en los años de esplendor y que nadie vigiló si estaban sanas. España se quema. Y, para colmo, el bombero comienza a confiscar la poca agua que les queda a los vecinos para refrescarse. Actúa como los helicópteros que rellenan sus tanques en la piscina de cualquier casa. Sin preguntar, coge el agua y se marcha para tratar de calmar las llamas. En un incendio real, nadie se enfada porque siente muy cerca el peligro verdadero. Pero, en la otra crisis de este verano, es distinto. Cuando el bombero mete la mano en tu bolsillo en forma de impuestos desaparece la comprensión y la solidaridad. Cada uno mira el incendio desde la ventana de su casa e intenta refugiarse, por si acaso. Mientras tanto, el bombero se queda ahí fuera, a la intemperie, ante el calor. Ha pedido un rescate a la Unidad Europea de Emergencias pero la ayuda no acaba de llegar, ni de activarse. A falta de agua, el bombero al que algunos tachan de pirómano sigue cortando y cortando... Muchos creen que se ha vuelto loco. Lo cierto es que los ciudadanos sienten el calor cada vez más cerca de sus casas y están más quemados que nunca. Pero puede que el cortafuegos que está trazando el bombero les salve. Ahora no lo entendemos. Quizá lo hagamos si la temperatura baja algún día y recuperamos la calma. Entonces, a lo mejor comprendamos que la inmensa zanja impidió que las llamas entrasen en las casas y arrasaran el pueblo entero.
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Pablo A. Iglesias
Fundador de LaSemana.es
Doctor en Periodismo
Director de Información y Contenidos en Servimedia
Profesor de Redacción Periodística de la UFV
Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito






