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SIN CONCESIONES

El tándem De Guindos Montoro

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura4 min
Opinión05-03-2012

Cristóbal Montoro y Luis de Guindos. Luis de Guindos y Cristóbal Montoro. Dos hombres y un destino. Este título de película servía hace dos meses para describir sus expectativas políticas. Como en las películas de vaqueros, ambos parecían llamados para una misma meta. Los dos aspiraban a ser el ministro de Economía de Mariano Rajoy. Pero daba la sensación de que sólo uno lo conseguiría. No hay espacio suficiente para dos pistoleros tan rápidos de las finanzas en un mismo Gobierno. Montoro y De Guindos se disparaban verbalmente en privado desde hacía más de un año. Ponían en duda las capacidades del otro para conducir la diligencia de este país por el sendero de una crisis económica galopante. Sin embargo, Rajoy encontró la fórmula perfecta para compaginar las virtudes de Montoro y De Guindos en un mismo Ejecutivo. Nombrar ministro de Economía y Competitividad a Luis de Guindos y ministro de Hacienda y Administraciones Públicas a Cristóbal Montoro es, posiblemente, la mejor idea que tuvo Mariano Rajoy al componer su gabinete de sheriff. Al primero le encargó sanear el sistema financiero. Al segundo le nombró guardián del déficit. Un ministro, para podar las ineficiencias del mercado público. Otro, para atraer inversiones e incentivar el crecimiento. Dos hombres para dos misiones diferentes. Pero dos hombres para un mismo destino: sacar a España de la crisis económica. Este es el camino que ideó Rajoy para estos dos maestros de los números y la productividad. Al principio, se hablaba más de sus disputas y roces internos que de las soluciones que ponían en marcha. Cada paso de uno se interpretaba como zancadilla al otro. Cada gesto se leía en clave de preeminencia entre dos ministros equiparados en rango y ambiciones por dirigir la política económica del Ejecutivo. Al cabo de dos meses, empiezan a dar frutos las primeras reformas adoptadas por De Guindos y Montoro. Nada más tomar posesión, el ministro de Hacienda adoptó la medida que le confirmó como el guardián del déficit público. Un decreto ley de medidas urgentes redujo el gasto público en 9.000 millones de euros e incrementó el impuesto del IRPF para compensar el gasto desbocado. Rajoy incumplió así su promesa de no subir la presión fiscal pero realizó en una semana el ajuste que la Administración General del Estado exigía para todo el año 2012. Eran 15.000 millones de euros, casi suficiente para pasar del 6% de déficit al 4,4%. Pero las cuentas públicas que heredó Rajoy estaban muy lejos de las esperadas. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero gastó en 2011 unos 3.000 millones de euros más de lo debido, aunque la peor parte se la llevan las comunidades autónomas. Tenían que cerrar el ejercicio con un desequilibrio de cuentas del 1,3% pero el desfase se disparó hasta el 2,9%. Un despilfarro de más del doble. En cifras redondas, más de 16.000 millones de euros que ahora no saben de dónde recortar. Con estas cifras, el Gobierno de Rajoy ha presentado sus previsiones para 2012. No pueden ser peores respecto al paro. Tras aprobar una reforma laboral con la que el Ejecutivo presume crear empleo, la expectativa inmediata augura un incremento del desempleo en 630.000 personas. Por desgracia, rozaremos los 6 millones de parados en este año. Pero el Presupuesto que ultiman Montoro y De Guindos también contempla un recorte menor de lo esperado. La Unión Europea obligaba a suprimir este ejercicio 41.000 millones de euros, pero el Ejecutivo ha suavizado el ajuste a 27.000 millones. De esos 27.000, 15.000 ya se aplicaron en el Consejo de Ministros del 30 de diciembre. Así que quedan unos 12.000 millones que, en su mayoría, corren a cargo de las autonomías. El recorte es menor del exigido por Europa para no asfixiar la economía española. Pero, sobre todo, es menor gracias a que las primeras reformas de Montoro y De Guindos han funcionado. La Ley de Estabilidad y la reforma financiera son dos de ellas. Han devuelto la credibilidad al país y han causado confianza en los mercados. Prueba de ello son las exitosas subastas de deuda o la caída de la prima de riesgo que tantos dolores de cabeza dio en verano. Ahora, España refinancia con más facilidad sus préstamos y eso facilita y abarata el ajuste. Este es el primer pequeño triunfo de Montoro y De Guindos, De Guindos y Montoro. Porque tanto monta, monta tanto. Lo que parecía un duelo, del que sólo podía salir vivo uno, ha resultado un tándem valiosísimo para el Gobierno de Rajoy. Uno cuadra las cuentas. El otro busca dinero debajo de las piedras. Pero su verdadero reto en esta legislatura es el paro. Y, por desgracia, no para de aumentar.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito