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ANÁLISIS DE SOCIEDAD

LaSemana.es

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura2 min
Sociedad19-02-2012

Al principio LaSemana.es fue LaSemanaqueVivimos.com. Con esa cabecera nació un periódico digital que ofrecía lo que pocos concedían: una oportunidad a los jóvenes periodistas. Y, sin saberlo, aquella redacción de compañeros de facultad ideada por dos hermanos y ejecutada por universitarios se convirtió en un foro de debate y aprendizaje, en una escuela para quienes un día sintieron el Periodismo como algo que superaba la simple acción de juntar letras a toda prisa y pisar cabezas a toda costa. Al principio, los pasos de LaSemanaqueVivimos.com fueron quizás un poco torpes pero, también, ciertamente auténticos. Sin experiencia, pero con muchas ganas de cambiar el mundo a base de titulares; sin correo electrónico ni Internet, pero con el atrevimiento que permite la ignorancia más inocente; sin apenas un puñado de lectores, pero con la frescura de la juventud... El proyecto sobrevivió a la inexperiencia, al intercambio de disquetes (luego llegarían el e-mail y las reuniones por el chat), a documentarse sin Google, a las correcciones y cambios de diseño, a los trasnoches y madrugones, las lecturas y relecturas y a las dudas existenciales. "¿Hay alguien ahí?", pensábamos los autores de aquellos textos tiernos. Entonces, aparecieron los primeros mensajes de lectores virtuales, como Antonio Burgos, que desde su RedCuadro impartía magisterio, y otros fieles más o menos anónimos que con sus mensajes infundían ánimo a los semaneros. Se murió un Papa y LaSemana.es fue de los primeros en darlo. Murieron además muchas tardes de domingo y no pocos días de vacaciones. Por eso hoy LaSemana.es sigue aquí. Por eso aún sus redactores no son ricos. Quizás por eso continuamos. Posiblemente por eso hemos llegado hasta aquí y ahora nos apetece celebrar al menos otros quince años más. En homenaje a aquel principio, que nos quiten lo bailado, los correos de felicitación, los que pedían ayuda, las quejas, los insultos y las amenazas. De todo aprendimos: con las líneas que vencieron el miedo al terrorismo, las que se escribieron sin eñe, cuando se fue la luz, cuando las lágrimas nublaron la pantalla o un nudo taponaba la garganta. Muchas veces borramos y empezamos de nuevo: o se lo dedicamos a una sola persona, aunque a veces quisimos escribir para el mundo entero. Dolieron las letras para contar lo de Miguel Ángel Blanco o cuando murieron los abuelos. Escribimos con fiebre, sin dormir y sin cenar. En el autobús. Con nostalgia. Con ilusión. Con ganas. Cansados. En pijama. Como esta semana. Como la próxima. Como la primera vez que publiqué en LaSemanaqueVivimos.com. Como todos los jóvenes que acaban de debutar en LaSemana.es.

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

Las personas, por encima de todo