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SIN CONCESIONES

El discurso del Rey

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura2 min
Opinión26-12-2011

¡Qué gran película! El discurso del Rey narra mucho más que un déficit personal. Habla de frustración, dificultades, esfuerzo, una familia dividida, ambiciones contrapuestas, despilfarro, vicios y guerra. Ganó cuatro premios Oscar en la última edición de los galardones de Hollywood. Además, permitió que el británico Colin Firth se consolidase como uno de los mejores actores del momento. Todo por un discurso, una mezcla perfecta de fondo y forma donde los grandes personajes consagran sus virtudes para la Historia o dejan al descubierto sus carencias. El otro discurso del Rey de este año es el de Juan Carlos I en Nochebuena. Valiente, preciso y contundente. El monarca ha cerrado las bocas a quienes auguraban silencio absoluto de la Casa Real ante la polémica implicación de su yerno Iñaki Urdangarín en un escándalo de corrupción. Pudo hablar más alto, pero no más claro. El Rey dejó clara la postura de la Familia Real ante cualquier comportamiento ilícito: "Cualquier actuación censurable deberá ser juzgada y sancionada con arreglo a la ley. La justicia es igual para todos". Ya no vale acusar a la Monarquía de corrupta, derrochadora e insensible. Quien actúa de esta forma contra un familiar demuestra unos férreos principios éticos. No citó expresamente a Urdangarín, pero no hacía falta. "Las personas con responsabilidades públicas tenemos el deber de observar un comportamiento adecuado, un comportamiento ejemplar", recalcó. Lo dijo en primera persona, incluyéndose a sí mismo y a la Familia Real en su conjunto. Más que claro, cristalino. El mensaje servía para cualquier caso de corrupción, político o empresarial. Todos son igual de condenables porque vulneran la ley y porque socaban la "la credibilidad y el prestigio" de las organizaciones, incluso cuando se trata de instituciones tan altamente valoradas por los ciudadanos como la Corona. Nadie está eximido de las normas. Que quede claro y todos se lo apliquen. Don Juan Carlos ha prestado muchos y grandes servicios a España. Durante la dictadura de Franco, en plena Transición, en el golpe de Estado de 1981, en las relaciones diplomáticas... y ahora que su reinado parece aproximarse a su fin. El jefe del Estado ha trabajado siempre por el bien de España y ahora demuestra que es capaz de hacerlo, incluso, por encima de los intereses personales de su propia hija Cristina. Su mensaje de esta Nochebuena disipa cualquier tipo de duda. Como Colin Firth cuando interpreta al rey Jorge VI de Inglaterra, don Juan Carlos no posee una dicción perfecta, ni un ritmo de voz que atraiga a las masas. Pero, igual que en la película El discurso del Rey, llama a las cosas por su nombre y toca el corazón de una nación entera con sus palabras. Este es el Rey que algunos denostan y del que muchos nos sentimos profundamente orgullosos.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito