ANÁLISIS DE INTERNACIONAL
El final de Berlusconi, de momento

Por Isaac Á. Calvo
2 min
Internacional14-11-2011
El final de Silvio Berlusconi como primer ministro de Italia ha llegado, de momento. Lo que no han conseguido los políticos italianos lo han logrado la crisis y las nuevas exigencias de la Unión Europea. La situación de las finanzas del país era insostenible y era necesario afrontarlas con garantías de mayor estabilidad y con un esfuerzo conjunto de todos. Berlusconi acepta dejar el Gobierno y dar paso a un Gabinete técnico en el que debe existir un compromiso firme y decidido para sacar a Italia (miembro del G-7) del atolladero en el que se encuentra. Una de las primeras medidas que deben adoptarse es trabajar para ganar credibilidad. Esta cada vez estaba más cuestionada por algunas de las decisiones tomadas por Il Cavaliere durante su mandato y por otras adoptadas por ejecutivos anteriores. Incluso ya hay voces que afirman que Italia falseó los datos para poder entrar en el euro. Son muchos los que acusan a Berlusconi de ser el gran culpable de todo, de dirigir el Estado como si fuera una más de sus muchas empresas y de nombrar a altos cargos por amiguismo o por ser mujeres guapas. Si uno se para a reflexionar un poco, estas acciones son frecuentes en muchos lugares e incluso hay países en donde se designa ministros por cuota de sexo, sin analizar las aptitudes y capacidades. Los más mordaces no dudan en señalar que si tiene que haber "cuota", a igualdad de incompetencia, mejor que quien ocupe el cargo esté de buen ver... Es cierto que Il Cavaliere no ha sido políticamente correcto y que ha cometido errores, pero también lo es que muchos lo veían como el menos malo de la clase política del país. No conviene olvidar que Berlusconi fue recibido con gran alegría cuando regresó al Gobierno después de la crisis que acabó con el Ejecutivo de Romano Prodi en 2008. Silvio Berlusconi deja el cargo en un momento crucial para Italia. El nuevo Gabinete tiene un arduo trabajo por delante y tendrá que tomar medidas muy duras para intentar reconducir la grave situación. Los primeros pasos se han dado, pero esto, dada la clase política italiana, no garantiza el éxito e incluso es posible que, en el futuro, haya más de uno que se acuerde de Berlusconi.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD






