ANÁLISIS DE ESPAÑA
Así se escribe la Historia

Por Alejandro Requeijo
4 min
España08-05-2011
Quizá ETA no vuelva a atentar. Quizá es verdad eso de que ya no es la banda la que manda sobre Batasuna, sino al revés. Pensemos que los terroristas han asumido de verdad que "el ciclo armado" ha concluido y que tampoco retomarán la extorsión. Confíemos por un momento en que las promesas del último año y medio de verdad respondían a una voluntad democrática irreversible y que ETA ha aceptado permitir a los suyos hacer política en los ayuntamientos, en el Parlamento vasco, en Europa, ¿en el Congreso de los Diputados?. Pero este artículo no va de eso. Tan sólo pretende servir como referencia a la que volver dentro de cinco, diez, veinte años. En ese momento en el que alguien quiera recordar. Habrá muchos que digan que la decisión sobre Bildu del Tribunal Constitucional (¿seguirá existiendo?) fue el triunfo de la Ley y el Estado de Derecho. Pero otros nos acordaremos de que tan sólo eran un grupo de jueces polítizados que decidían en función del partido al que le debían el puesto. Quizá mañana se recuerde a Eguiguren y a Otegi como las personas que propiciaron la paz frente a los sectores reaccionarios de la sociedad española. Otros en cambio nos acordaremos del trabajo de la Policía y la Guardia Civil en aquellos días. De cómo cons sus detenciones evitaron atentados mientras Batasuna decía haber convencido a ETA. De cómo ahogaron a la banda hasta forzarla a una tregua que no quería. Habrá quien alabe los pasos de la izquierda abertzale ilegalizada. Otros nos acordaremos de cómo esos días seguían denunciando los arrestos de "los militantes vascos" que guardaban dos toneladas de explosivo en la pequeña localidad guipuzcoana de Legorreta. O de cómo dieron por buena la explicación que ofreció ETA tras tirotear a un gendarme galo cuando los terroristas responsabilizaron del hecho a la represión de España y Francia. Le dieron en un hombro ¿qué habría pasado si le hubiesen dado en la cabeza? También, porqué no, habrá que recordar a quienes desde la propia izquierda abertzale (un espectro político que va más allá de Batasuna) trabajaron desde su punto de vista con humildad. Los hubo. Pero serán los menos frente a los que interpretaron el fallo del TC como una rendición del sistema. Habrá quien diga que el Gobierno hizo lo que pudo para evitar la presencia de ETA en las urnas. Que instó la ilegalización de Bildu y actúo democráticamente al no presionar a los jueces. Otros, en cambio, nos acordaremos de cómo sí presionaron cuando lo que estaba en juego era el Estatut catalán o como habrían presionado si se tratase de la imputación de uno de los suyos. Nos acordaremos de como Rubalcaba prometía "o votos o bombas" y no se cumplió. Del estudiado reparto de papeles entre él y Eguiguren. Habrá quien elogie la valentía de Zapatero, su visión de Estado y su derecho a intentarlo. Otros seguiremos pensando que un presidente lo que tiene es la obligación de aprender de los errores de sus antecesores. Recordaremos a un presidente atado por los chantajes del PNV hasta en los días previos a las decisión del TC. Y quizá acabe gobernando el PSE con Batasuna en el País Vasco como siempre quisó Eguiguren. Entenderemos entonces las declaraciones de Patxi López a favor de Bildu cuando era lehendakari sólo gracias al apoyo que le dio el PP a cambio de nada. Habrá quien celebre y se compare con Irlanda del Norte, sobre todo si se dan excarcelaciones masivas de presos como ocurrió allí. Otros nos acordaremos de las víctimas del terrorismo y como en todo esto pintaron lo mismo que en el caso irlandés. Nada. Víctimas del terror, primero y víctimas de la paz, después. Desde alguna tertulia habrá hasta quien culpe a la AVT por retrasar la paz. Otros, pocos, nos acordaremos del desconsuelo de su presidente aquella noche de inicio de campaña en la que a los políticos ya sólo les importaba el sillón. Por otro lado habrá quien salve al PP y ataque el Gobierno como único culpable de que ETA volviese a las instituciones sin haber dejado las armas. Otros nos acordaremos del silencio de Rajoy mientras los socialistas ya anticipaban sin ningún pudor el fallo del TC. De como el presidente del PP dejó plantadas a las víctimas el día que pidieron en la calle que la banda no estuviese en las elecciones. Del pacto entre Rubalcaba y Trillo y como el primero engañó al segundo. ¿O ambos a todos?. Algunos seguiremos preguntándonos si realmente no era posible impugnar la candidatura entera en lugar de actuar contra las listas. Nos preguntaremos si Mayor Oreja estaba de verdad equivocado. Por qué el acta de una reunión de ETA con EA apareció fuera de plazo y se puso como excusa que había que traducirla pese a que fue incautada ¡en abril de 2010!. Nos convenceremos de que aquella reforma de la Loreg para cerrar las puertas a Batasuna y celebrada a bombo y platillo por PP y PSOE no era más que un paripé. Quizá ETA no vuelva a atentar, ojalá. Pero si no es así, sirva este artículo para que, al menos quien lo lea, sepa lo que pasó realmente en aquellos días.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio






