Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

ANÁLISIS DE INTERNACIONAL

Como gato panza arriba

Fotografía

Por Isaac Á. CalvoTiempo de lectura1 min
Internacional06-03-2011

Muamar Gadafi aguanta como un gato panza arriba. Semanas después de que comenzaran las revueltas, éstas se han recrudecido pero el líder de Libia, de momento, resiste las presiones y sus fieles seguidores reprimen brutalmente a los opositores. La situación se está enquistando notablemente y el riesgo de guerra civil aumenta con el paso del tiempo. Ya hay zonas del país que han caído en manos de los grupos rebeldes armados y las tropas leales al régimen tratan de recuperar su control. Mientras tanto, la Corte Penal Internacional ha anunciado que va a abrir una investigación a Gadafi por los crímenes que ha perpetrado contra la población en las últimas semanas. También la Interpol ha emitido una orden para restringir los movimientos del líder libio y de gran parte de su familia, siempre y cuando salgan del país. A Gadafi solo le queda ser derrocado o aniquilar a la oposición. Si es derrocado, puede morir (a manos de los vencedores, en combate o por suicidio) o huir a algún país amigo donde intente eludir la acción de la Justicia internacional. Aunque la historia ya ha demostrado que estos amigos dejan de cobijar a prófugos si se les ofrece algo que les interesa más. Si, por el contrario, Gadafi vence a los opositores y se mantiene en el cargo se verá abocado a un bloqueo mundial que convertiría a Libia en un Estado aislado. Ya le ocurrió algo parecido cuando en la década de 1980 auspició cruentos atentados contra objetivos occidentales. Ahora, sin embargo, hay una gran diferencia, ya que el dirigente libio, además del rechazo mundial, se ha ganado la enemistad de parte de su pueblo.

Fotografía de Isaac Á. Calvo

Isaac Á. Calvo

Licenciado en Periodismo

Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación

Editor del Grupo AGD