SIN CONCESIONES
Cataluña abandona a Zapatero

Por Pablo A. Iglesias
2 min
Opinión28-11-2010
La contundende victoria de CiU en las elecciones catalanas sólo es equivalente a la debacle del Partido Socialista. La tierra que regaló el triunfo a José Luis Rodríguez Zapatero en los comicios generales de 2008 ahora ha dado la espalda a su formación. Además, ha asestado un golpe demoledor al tripartito que encabezaron Pascual Maragall y José Montilla. La lectura es clara: Cataluña está harta de las políticas de izquierdas que durante los últimos siete años han llevado casi a la quiebra a la comunidad y al conjunto del país. Es un sentimiento generalizado en toda España pero que parecía difícil de calar en Cataluña, donde Zapatero siempre ha gozado de un cariño especial de los ciudadanos. Quizá por su afición al Barça, quizá por sus carantoñas con Esquerra Republicana. Pero lo único cierto es que aquella admiración al presidente del Gobierno se ha esfumado. "Zapatero empezó en Cataluña y terminará en Cataluña", aseguraba en pleno recuento de votos una persona del aparato interno del PP. La caída de los socialistas supone el encumbramiento de Artur Mas. El hombre que estaba llamado a suceder a Jordi Pujol consigue al fin el sueño que tanto anheló. Siete años después y a la tercera. El candidato de CiU está muy contento después de una larga espera y mucho sufrimiento. Pero hay otro político que, en la distancia, empieza a frotarse las manos. Mariano Rajoy quiere ser Artur Mas. Como el nuevo presidente electo de Cataluña, Rajoy también ha perdido dos veces unas elecciones y lleva casi siete años luchando por llegar a La Moncloa. Cree que a la tercera será la vencida, o eso le gustaría. En su caso, tendrá que esperar a 2012. Mientras, Zapatero pierde valor en Cataluña y se hunde en el resto de España. El Partido Socialista se desangra en votos y escaños. En cambio, el PP de Rajoy sube de forma espectacular, como nunca antes. Es la tercera fuerza política en Cataluña, casi con el doble de votos y diputados que Esquerra Republicana e Iniciativa per Catalunya. La mala noticia es la entrada en el Parlamento autonómico de Joan Laporta. Quizá haya algún aficionado culé que se alegre de que el presidente que llevó al Barça al sextete aterrice ahora en la política. A lo mejor piensa que puede conducir a Cataluña a las más altas cotas de autogobierno y riqueza... Nada más lejos de la realidad. Quienes metían los goles eran Ronaldinho y Messi, no Laporta. Además, el tono de su campaña electoral permite los peores presagios. Aún así, unos 100.000 catalanes -casi tantos como aficionados tiene el club azulgrana- han preferido su soberbia y excentrecidad a la experiencia de los partidos tradicionales. Se marcha Carod Rovira pero llega Laporta, ojo porque puede ser peor. Artur Mas tendrá que elegir si se deja llevar por los independentistas de Laporta y ERC o apuesta por la moderación de la mano del PP o de un PSC que tendrá que distanciarse de Zapatero y revisar su estrategia para el futuro.
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Pablo A. Iglesias
Fundador de LaSemana.es
Doctor en Periodismo
Director de Información y Contenidos en Servimedia
Profesor de Redacción Periodística de la UFV
Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito






