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¿TÚ TAMBIÉN?

Cumpleaños

Fotografía

Por Álvaro AbellánTiempo de lectura2 min
Opinión22-11-2010

Escogemos un día al año para celebrar y recordar con especial intensidad lo que es importante todo el año. Aprendí esto de un maestro hace ya algunos años. Pero en determinadas celebraciones lo recuerdo con especial intensidad. Aquellas que consiguen, precisamente, que brille más lo importante que celebramos que las luces con las cuales lo celebramos. Así fue el primer cumpleaños de mi primer sobrino carnal: Javier. Lleva el nombre de su abuelo, de muy buenos amigos míos, y de un muy buen amigo de mi cuñado. En su nombre vibran muchos significados, como brillaron en la fiesta de su primer cumpleaños. El menos consciente de toda la fiesta fue, seguramente, el propio Javier. Sólo las fotos y las historias de sus mayores le permitirán, dentro de algunos años, hacerse consciente de lo que pasó. Pero algo más dentro de toda conciencia va formándose ya dentro de él. Algo que sucedió en su cumpleaños, pero que sucede todos los días del año. Algo que le hace crecer ya risueño y seguro, confiado y fuerte, a pesar de que aún no pueda caminar por sí mismo. Algo que uno, incluso ya mayor, no siempre percibe con claridad y plena conciencia. Pero es algo que va llenando los sótanos del alma, un tesoro que en los momentos difíciles aflora, da firmeza y nos permite salir maduros y reforzados de las situaciones más difíciles. Es el amor de sus padres, de su familia y de los amigos de sus padres. Es saberse amado incondicionalmente. Saberse único e irrepetible; saberse, en cierto sentido, a su manera propia, importante para el mundo. Saberse un milagro de amor. Saberse agradecido. Y querer amar. No creo que pueda aprenderse una lección más importante. Hay quien la aprende mejor y quien la aprende peor. Quien descubre sus implicaciones y sentido último y quien se para unos peldaños antes. Pero no hay, para nadie, otra igual de importante. Y se aprende de un modo muy especial, antes incluso de comprenderlo, cuando se experimenta ya antes de haber nacido y sigue gozándose hasta la adolescencia, momento en el que todo hace crisis… y sólo podemos agarrarnos al amor incondicional que hemos recibido. Luces, tarta, velas, regalos, familia reunida en torno a la mesa… para celebrar ya un año de vida… y los que soñamos que han de llegar. Un día que expresa y nos recuerda lo que es importante todos los días… un día que manifiesta, mejor que otros, cuáles son las razones que hacen que nuestra vida se ensancha.

Fotografía de Álvaro Abellán

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Doctor en Humanidades y CC. Sociales

Profesor en la UFV

DialogicalCreativity

Plumilla, fotero, coach