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ANÁLISIS DE ECONOMÍA

El riesgo del estancamiento

Fotografía

Por Gema DiegoTiempo de lectura2 min
Economía07-11-2010

Todos tenemos la sensación de que la crisis ha tocado fondo, de que ya no puede ser peor. Lo preocupante es que, ahora que ha dejado de llover a cántaros, nuestros gobernantes y nuestros gurús económicos no tienen nada claro qué hacer para que escampe y salga de nuevo el sol. Llama la atención la disparidad de políticas monetarias de que están haciendo gala Ben Bernanke y Jean Claude Trichet. Mientras en la Reserva Federal se propugna inyectar dinero en el sistema para que éste reflote a base de abaratar las exportaciones y fomentar una alegría consumista transitoria -a riesgo de espolear la inflación y continuar cayendo frente al euro-, el Banco Central Europeo (BCE) arría velas, deja los tipos de interés como están y apuesta, al menos de momento, por el laissez faire, laissez passer. Si bien las condiciones económicas no son iguales en Estados Unidos y en Europa -y, a su vez, tampoco son iguales entre los países que la conforman-, ahora más que nunca, cuando esta crisis nos ha llevado a comprobar que el mundo ya no puede escapar de la interconexión y la globalización, los dos grandes presidentes de los organismos monetarios deberían comunicarse para decidir soluciones conjuntas que ayuden al mundo desarrollado a salir de la crisis. El “yo me salvo y los demás que fastidien” ya no sirve, porque a medio plazo el que se termina fastidiando es el que tuvo aquella brillante idea para huir de la quema. La globalización ha convertido nuestras decisiones en un boomerang, y aquello que ahora perjudica a otros puede acabar perjudicándonos a nosotros. Esto también sirve en la política nacional. Legislar y gestionar pensando en cada cita electoral como fecha tope, haciendo del cortoplacismo la bandera de todas las medidas, es completamente nefasto si queremos curar de una vez por todas a España de sus males laborales, sociales y económicos. No sirven las ayudas que son pan para hoy y hambre para mañana con el objetivo de mantener contentos a unos cuantos; ni la actitud pasota del que quiere que el Gobierno se hunda porque lo único que le interesa es recuperar el poder, y cuando lo tenga ya se pondrá a pensar en qué hacer. Con este tipo de actitudes campando entre nuestros líderes, en mi mente se dibuja con una claridad cada vez mayor una posibilidad: que nos quedemos metiditos en este hoyo una buena temporada.

Fotografía de Gema Diego