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SIN CONCESIONES

Que dimita el Rey

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura2 min
Opinión10-05-2010

No soy sospechoso de querer acabar con la monarquía en España, al menos mientras siga habiendo personas capaces, sensatas y cercanas al pueblo en la Jefatura de Estado. El rey Juan Carlos ha sido un gran ejemplo de todas estas virtudes desde que asumió el trono el 22 de noviembre de 1975. El dictador Franco le entregó el poder a su muerte pero el monarco prefirió cederlo al pueblo para constituir la democracia. Favoreció la aprobación de una Constitución que reconoce a España como una monarquía parlamentaria (lo que muchos olvidan) pero que arrebata al Rey todas las competencias que tuvieron sus antecesores. Don Juan Carlos reina, pero no gobierna. Sin embargo, sus amplísimos conocimientos y la experiencia acumulada de una vida llena de adversidades le convierten en el activo exterior más importante de España. Es el primer y mejor embajador del país. Sólo por eso merece la pena tener una monarquía. Sin embargo, don Juan Carlos comienza a mostrar pequeños signos de debilidad. A sus 72 años, ya no se mueve ni habla como lo hacía antes. Está un poco torpón y la salud empieza a flaquear. La intervención quirúrgica del sábado en Barcelona es una clara prueba, aunque el resultado de la operación sea tan benigno como exitoso. Los médicos han dejado claro que el Rey no tiene cáncer de pulmón, lo cual es toda una alegría para quienes admiramos su tremenda hoja de servicios a España. Por favor, que nadie me confunda ni compare con el periodista Jaime Peñafiel, quien en otros tiempos se autoproclamaba el primer monárquico del país y ahora no duda en arremeter contra la Corona por puro interés... ¿económico?. Desde que inició sus críticas a la familia real, le han contratado en la cadena basura de la televisión y siempre tiene un hueco para cargar contra la mano que le dio de comer durante décadas. En Telecinco no conocen aquello de "Roma no paga traidores". Mi admiración al Rey no me impide pensar que, a sus 72 años, sería un excelente momento para ceder el testigo al príncipe Felipe. El heredero está más que preparado desde hace tiempo para asumir la Jefatura del Estado. Metido en la cuarentena, se encuentra en lo mejor de la vida. Ha encontrado la felicidad y la estabilidad junto a doña Letizia y tiene en sus hijas a dos aspirantes al trono que garantizan la sucesión en otra generación. No hay que descartar que su padre Juan Carlos quiera entregarle en vida la Corona de forma parecida a como el abuelo don Juan cedió sus derechos dinásticos al ahora Rey de España en 1969. Sería un acto culmen de generosidad en una vida de entraga a la patria. Sería una forma de tutelar la transición que hace varios años viene preparándose en La Zarzuela con gran tino y prudencia.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito