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¿TÚ TAMBIÉN?

Adictos a Internet

Fotografía

Por Álvaro AbellánTiempo de lectura3 min
Opinión11-04-2010

Los padres de Internet eran unos locos enamorados de sus pantallas que pensaron que los ordenadores podían cambiar el mundo. Gracias a una iniciativa gubernamental, vincularon sus equipos en una red con la intención de compartir recursos y ahorrar costes. Pronto empezaron a compartir más que recursos: pusieron en común sus conocimientos y los descubrimientos que hacían desde sus respectivas líneas de investigación en cada una de sus universidades. Esa lógica del compartir lo material y lo espiritual a través de los bits sigue hoy inspirando la lógica de las relaciones en Internet. El movimiento del software libre y del intercambio amistoso (no comercial) de archivos son consecuencia de esa lógica. Un alumno mío, al escucharme decir estas cosas, puso los ojos como platos y dijo: ¡Esto es comunismo! En cierto modo, tenía razón. Pero, en otro muy distinto, no. En Internet todos disfrutan de las aportaciones de todos, pues la replicación digital multiplica al infinito los recursos. Pero no lo hacen porque lo impóngale Estado, sino por la libre iniciativa de quienes allí se vinculan. Además, en Internet cada uno es cada uno: único, irrepetible, insustituible. No puede decirse lo mismo de los regímenes comunistas que, más que comunitarios, degeneran en colectivismo deshumanizador. Nunca entendí demasiado bien a los adictos a Internet. De hecho, son una especie bastante rara. De igual modo que la Televisión, por ejemplo, restó horas de socialización entre las personas; y los medios de comunicación de masas (en general), tendieron a dividir a la opinión pública en categorías ideológicas muy marcadas, Internet no ha supuesto nada de eso. Ni ha recortado el tiempo de socialización real (es más, parece promoverla), ni encastilla en posiciones políticas o ideológicas cerradas, sino que te invita a una pluralidad sin precedentes. Pero reconozco que esta semana he estado a punto de hacerme adicto. Encontré una librería virtual que decía tener varios libros que llevo años buscando en las mejores librerías de Madrid. Pedí sin mucha esperanza tres de ellos. Llegaron exactamente en 24 horas. He tenido que contenerme para no pedir hoy mismo media docena de libros más. El poder de tener el mundo a un clic puede ser adictivo… aunque echar un vistazo a nuestra cuenta corriente puede ser un buen antídoto. Solemos quejarnos de la cantidad de barbaridades que encontramos en Internet. Como todo medio, puede ser bien o mal empleado. Está en manos de los hombres. Hoy quiero, sin embargo, felicitar a LaSemana.es y a Internet por haber creado un espacio de aparición y de reflexión sobre los derechos humanos. La excusa, un premio periodístico. La oportunidad, darnos cuenta de cuánto ha trabajado este medio de comunicación por la promoción de los valores humanos en el mundo. No importa el premio. No importa si nuestra labor tiene o no resultados. Lo que importa es que un equipo de jóvenes periodistas sin recursos hemos trabajado en nombre de esos derechos. Gracias a Internet… y a nuestra libre iniciativa. Y eso hace que nuestro mundo semanero, aunque sea pequeñito, sea uno de esos lugares donde la vida se ensancha.

Fotografía de Álvaro Abellán

$red

Doctor en Humanidades y CC. Sociales

Profesor en la UFV

DialogicalCreativity

Plumilla, fotero, coach