Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

ROJO SOBRE GRIS

Domingo

Fotografía

Por Amalia CasadoTiempo de lectura2 min
Opinión28-02-2010

El día de la semana que menos me gusta es el domingo. Entre todos los momentos del domingo, el que menos me gusta es justo cuando anochece. En realidad es que me siento extraña, como si me quitaran algo. Me sucede desde que era pequeña. Los domingos de mi infancia huelen a plancha, suenan a fútbol y saben a horno. Al entrar en casa después de misa, nos recibía el olor del corderito asado. Muchas tardes íbamos en coche a dar un paseo por el campo. Mi padre ponía la radio para escuchar los partidos de fútbol y revisaba los resultados de la quiniela en casa. Recuerdo a mi madre por la noche, después de cenar, preparando los uniformes, los babys y el pañuelo dobladito en triángulo dentro del bolsillo. Todo listo para el cole. Me gustaba el cole. Me gustaba mucho, sobre todo entonces. Todo sabía bien, todo olía bien, y todo era bonito, pero ya sentía lo que aún me sucede. No es que no me gusten los lunes. Me gusta mi trabajo. Pero me gusta el tiempo. Tener tiempo para leer, para pasear, para no hacer nada, para ver a mi familia, para quedar con mis amigos, para ver películas, para salir a cenar, para mirar a mi marido. La semana es trepidante. De lunes a viernes me atrapan las cosas, aunque me siento a gusto en esa corriente veloz que se frena de repente los viernes por la noche. A veces hasta me cuesta parar. Quizás el domingo me hace sentir extraña porque significa echar a correr otra vez. Pero , quizás lo que me pasa es que tengo anhelo de eternidad, de siempre, de que las cosas buenas no se acaben, de no tener que decir adiós, sino sólo hola, hola, para siempre hola. Quizás sea la Cuaresma, que es tiempo de reflexión, de conversión, de volver a recordar, de parar, de ver lo invisible que nunca cambia y siempre está ahí como el único suelo verdadero que te puede guiar, aún en medio del desierto. Gracias a Dios que existen los domingos. No me gustan y me hacen sentir extraña... precisamente por eso, puedo pensar. Rojo sobre gris.

Fotografía de Amalia Casado

Amalia Casado

Licenciada en CC. Políticas y Periodismo

Máster en Filosofía y Humanidades

Buscadora de #cosasbonitasquecambianelmundo