El próximo 4 de Abril la Gran Vía de Madrid cumple 100 años. Alfonso XIII, piqueta de oro en mano, inauguró en 1910 el inicio de las obras de construcción de la arteria madrileña. El objetivo era comunicar los barrios de Argüelles y Salamanca, eliminar calles estrechas e insalubres y descongestionar la Puerta del Sol.
Raúl Guerra Garrido ha querido sumarse al homenaje del centenario con una nueva versión ilustrada de La Gran Vía es New York. El autor organiza su libro en pequeñas historias independientes, pero con un escenario común: la Gran Vía madrileña. Estos pequeños relatos, sin aparente conexión, evocan y concentran la esencia y el esplendor del comercio, la arquitectura, la cultura, la diversión y la diversidad de la capital.
El autor dice: "Cómo reflejar esa fantasmagórica e impersonal aglomeración humana, la desolación y la soledad que la multitud genera. Si nada es tan real como la nada, nada tan descriptivo como una ausencia". Bien es cierto que la multitud no genera compañía.
La ciudad no es más que el cuadro que la inmortaliza; un cuadro cuya escena congelada e inmóvil, en verdad no para de moverse. Y es que la ciudad es puro movimiento, puro bullicio: es vida. Pero no hay que olvidar que esa vida, la proporcionan las personas y no las calles.
La Gran Vía es New York muestra que detrás de las multitudes, existen personas e historias. Ellas son las responsables de que el corazón de Madrid nunca pare de latir.