El director de este trabajo se sintió atraído por la fiesta de los toros y ha acabado perseguido por los defensores de los animales y, quizás, también, por los auténticos aficionados. En efecto, este documental es un collage de historias -como apunta el material de promoción- más o menos acertadas en la elección de sus protagonistas, localizadas en buena parte del mundo taurino. Además de los ruedos españoles también se cuenta con más de 200 horas de filmación en Portugal, Francia y Colombia.
En su día, Günter Schwaiger acudió a la Escuela de Tauromaquia de Madrid para tratar de descifrar el enigma: ¿Por qué los jóvenes del siglo XXI quieren ser toreros? Y en su documental ha encontrado una respuesta muy torera, división de opiniones, la del bohemio torero frustrado, los empresarios de renombre, los caciques impresentables y hasta las figuras de renombre que reconocen que sienten miedo mientras encienden un puro antes de hacer el paseíllo.
Arena, no obstante, trata de ser imparcial, lo que es todo un logro, pero en la falta de documentación no debe justificarse no haber podido salir por la puerta grande. Menos mal que en detalles como la historia de Johann Duque, el joven estudiante de Tauromaquia colombiano, y en el histórico indulto de José Tomás a un toro en Barcelona -que se encuentra en los últimos minutos del documental-, se pueden encontrar buenas razones para dejarse caer en una butaca.