20 años viajando por Pokémon

28-02-2016
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Son las 10 de la mañana, eso señala el reloj que hay al lado de la puerta. El sol entra en la habitación de un chico por una amplia ventaja bajo la que hay un escritorio con un ordenador y una foto. A la izquierda, haciendo esquina y mirando hacia la cama, una estantería contiene libros variados, un mazo de cartas y una pequeña máquina de color amarillo. Las paredes están decoradas con un puzle enmarcado, posters de héroes de cómic y juegos y alguna balda sobre la que aparecen trofeos y condecoraciones. En el centro un televisor grande con una Wii U conectada frente a un sillón con la forma de un Wailmer.

Es invierno y hace frio fuera, pero es un día importante: comienza una nueva aventura. En el escritorio hay una carta. Una mujer entra en la habitación extrañada. Toma asiento junto al escritorio y comienza a leer con una sonrisa el escrito.

“Querida mamá,

Hoy me marcho para continuar mi viaje. No es el primero en estos 20 años, pero poco he parado para contarte todo lo que he visto ahí fuera. ¿Te acuerdas cuando empecé esta aventura? Yo recuerdo la cara que pusiste cuando llegué a casa después de que el profesor Oak me diera a Charmander. Me distes un beso, unas deportivas, cinco pociones que dejaste al lado de mi ordenador y suerte.

Esa suerte me acompaña desde entonces. Desde que derroté al Onix de Brock hasta que me alcé con el título de la Liga Pokémon. ¡Qué difícil fueron todos esos maestros que ahora son grandes amigos! También ha habido obstáculos: el Team Rocket de Giovanni, pasar el Túnel Roca a ciegas o la temible Cueva Celeste. Pero eso fue el principio.

Después partí a Jotho donde conocí a Feraligart, el lagarto de Agua tan gracioso como fuerte. ¿Te he contado alguna vez qué susto me di cuando regué aquel árbol y se empezó a mover? ¡Era un Sudowoodoo! Aquella región tiene algo… brillante. No es tan colorida como Kanto, pero te atrapa igualmente. En lo alto del monte plateado encontré a aquel entrenador llamado Rojo. Es un buen amigo, pero ya me lleva ventaja en este viaje (como siempre).

Cuando Oak me pidió que investigara Hoenn comenzó mi tercer viaje. De todas es mi favorita, es tan bonita como una piedra preciosa. Reconozco que si algún día busco una casa chula me quedaría por Ciudad Arborada, cerca de mi base secreta junto al Instituto Meteorológico. Además fue por allí donde Combusken evolucionó a Blaziken. Su primera patada ígnea soltaba ascuas tan brillantes que decidí apuntarlo al concurso de Carisma.

Sinnoh es muy misteriosa. Guarda un misterio que quiero resolver y seguramente tenga que ver con la Cueva Unión de Jotho. No sé… tengo la sensación de que los Unown forman parte de ese secreto. Sin embargo Tesselia no me gusta mucho, tiene mucho contraste, pero reconozco que el viaje fue divertido aunque el colgado de  y el Equipo Plasma no me lo pusieron fácil.

Después de mi último viaje por Kalos descubrí el potencial que esconden mis compañeros  Pokémon. La megaevolución es algo fascinante y quiero aprender más sobre ella. Jamás pensé que Charizard lanzaría esas llamas azules o que Gardevoir y Gallade mostrarían un aspecto tan fantástico. Ahora que lo pienso, ya son 720 especies para completar la Pokédex, el que empiece ahora tiene un largo camino por delante.

Sé que me he comido muchas cosas, pero no caben tantas aventuras en este folio. Volveré a casa de vez en cuando para contártelas y descansar. Si, ya lo sé, que avise antes de venir, que siempre aparezco con un Pokémon distinto y la última vez Pidgeot levantó mucho polvo y fastidió toda la colada.

Que sepas que me acuerdo mucho de ti en mis viajes. Siempre me acuerdo de tus “Eso no te sirve. Guárdalo para cuando sea necesario”. Reconozco que a veces se me va la cabeza eligiendo mis objetos clave, pero me gusta tanto ir en bici.

Está aventura no sé dónde me llevará, pero seguro que lejos, muy lejos…. ¡hasta el Sol o la Luna! (es una exageración, pero quien sabe, después del combate contra Deoxys todo puede ser). Volveré con historias que contarte, nuevos amigos y compañeros tal vez alguno legendario y todo. Cuida bien de Raichu y Arcanine.

Te quiero mucho.”

La mujer sonríe y mira la foto del escritorio. Aparece su familia, unos cuantos amigos y unos Pokémon jugando. Aunque tiene un poco de miedo sabe que su hijo estará bien. Son 20 años con sus compañeros Pokémon, sabe que le irá bien en esta nueva aventura y en las que vendrán en el futuro.



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Rafael García

Colaborador de LaSemana.es desde 2009

Terminando la carrera de Periodismo en la UFV

Blog sobre tecnología y videojuegos

Twitter: @Ragardom


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