Los violines del Titanic

09-10-2013
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Últimamente me maravillan las historias de reinvenciones personales. Mi compañera Cristina me contaba que hace unos años despidieron, en una conocida agencia de publicidad, a un creativo. Éste, harto de la arrastrada vida del genio publicitario que desayuna, come, cena y trasnocha con la cabeza siempre despierta y el lápiz en la mano pariendo ideas para clientes exigentes y de voluble carácter, decidió usarla una vez más para encontrar su lugar. Alquiló la última planta del edificio donde se encontraba la agencia que le acababa de despedir y montó una cantina donde sus compañeros pudieran darse un respiro a cualquier hora del día. Vinculado aún a lo que más le gustaba de la vida publicitaria, le dio toda una vuelta. Se reinventó.

La calle Preciados de Madrid ha sido hogar de músicos ambulantes desde siempre. Se podía descubrir cerca de FNAC esta pequeña orquesta ambulante.



El violín era una maravilla, y sus compañeros sumaban una categoría que llamaba la atención. Sonaba tan bien que mi amigo José llegó a pedirles que tocasen en su boda. Se llevó toda una sorpresa cuando supo la cantidad que pedían estos músicos profesionales con alma itinerante.

Sobre ellos llegué a leer en las redes que existía un negocio oculto en esa calle. Según los foros, las marcas que ocupan Preciados, pagaban una cantidad a estos artistas para que se colocasen delante de sus escaparates. ¿Por qué? ¿Impidiendo la vista de las muestras de producto? Nada de eso. Con el fin de que las cámaras de todos los turistas o paseantes locales como yo, dejaran registrados música e imagen. Y en esa imagen, la marca de la tienda que se encontraba justo detrás de la orquesta.

Un tipo de Product Placement callejero. Los productos y marcas no aparecen en series de televisión pero se quedan grabados en la retina y la lente del turista que disfruta de la música. Estos músicos habían encontrado otras posibilidades de negocio con su arte y su profesión.

Nunca supe si era cierto, pero me pareció otro tipo de reinvención. La mente juega con los datos que tiene y les ofrece nuevo orden. La creatividad también es una tabla de salvación en los momentos críticos.

Ayer aparecía en los periódicos el siguiente texto en El Mundo: “Los músicos que quieran tocar en las calles y plazas del distrito Centro de Madrid deberán presentar su solicitud a lo largo de este mes para pasar después, a mediados de noviembre, una 'prueba de idoneidad' que les permita obtener la preceptiva autorización municipal.” (…) “Además, en cada lugar no se podrá tocar más de dos horas seguidas y no se autorizará el uso de instrumentos de percusión ni de amplificadores”.

Las leyes cambian, se generan nuevos entornos que dan lugar situaciones críticas y posibilidades. Otra oportunidad de reinventarse. La orquesta fue la última en abandonar el Titanic. No es momento de irse con la música a otra parte. Es momento de darle al PLAY.

Elena León

Titulada Superior en Márketing y Gestión Comercial por ESIC

He trabajado en Márketing de El País

Este blog es todo Comunicación y Márketing

Próxima parada: MKT Station


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