Más allá de las novelas y los relatos ficticios, la vida del teniente y polémico escritor Luis Gonzalo Segura se ha convertido en una realidad propia de un best seller. Dos meses han pasado desde que fuese arrestado tras publicar su obra Un paso al frente en la que denuncia distintas irregularidades y abusos que han tenido y tienen lugar en el Ejército, tal y como confiesa y detalla en el mismo.
"En más de una ocasión había pensado en hablar con los periódicos para denunciar la situación, pero los militares tenían coartado el derecho a la libertad de expresión y, con probabilidad, acabaría con sus huesos en un centro disciplinario o una cárcel. Lo que significaba, ni más ni menos, que un militar no podía sincerarse y expresar con libertad sus dudas sobre el modelo militar o sugerir cambios en el mismo. Ni siquiera denunciar corruptelas. El silencio y la máxima sumisión eran las únicas leyes válidas en el Ejército, cuya infracción acarreaba como castigo la repulsa generalizada", confiesa en uno de los fragmentos.
En una sociedad en la que la corrupción y la desconfianza en las entidades de las cúpulas va en ascenso, Segura aprovechó para desmontar un organismo que en otras ocasiones ha sido duramente criticado.
Este acto de valentía o deslealtad, según entienda cada uno, al igual que ocurrió al otro lado del charco con el Caso Snowden, supone un punto de inflexion. Edward Snowden reveló el espionaje masivo que estaba llevando a cabo Estados Unidos, lo que le llevó a huir del país para así evitar la cárcel. En este caso, Luis Gonzalo Segura se enfrentó a las polemicas que ha levantado su libro Un paso al frente, lo que le ha llevado a ser arrestado un total de dos meses por vulnerar el régimen disciplinario al que están sometidos los militares, quienes no pueden traspasar los límites de la libertad de expresión que previamente han aceptado cumplir.
En Un paso al frente Segura desvela como no solo a los políticos se les puede acusar por no implicarse, sino que "la institución está repleta de altos cargos que no realizan ninguna labor", refiriéndose una vez más al Ejército y a sus oficiales.
Segura ha sido hospitalizado debido a su huelga de hambre por defender las mismas palabras que le llevaron a ser arrestado tras la publicación de su obra.
Detrás de lo que muchos defienden, existen otras personas que luchan por cambiar una institución que entienden como arcaica, indigna y corrupta. La lucha del teniente Segura ha ido más allá de la Tropa, llegando a ciertos partidos políticos que ahora se está trasladando a la sociedad gracias a la interpretación individual de todo aquel que lee Un paso al frente .