El joven protagonista de esta novela es testigo de excepción de la ruina de una sociedad dictatorial y asfixiante. La historia comienza con un punto de inflexión, que es la muerte de un padre dedicado siempre a la vida de su hijo. El autor narrará entonces dos mundos de la misma persona: el de su infancia y adolescencia en la Rumanía totalitaria de Ceaucescu en la que este joven recordará sus vivencias y relaciones entre varios personajes muy bien logrados por la maravillosa pluma de Marius Daniel Popescu, que gracias a esta novela ha sido galardonado con premios como el Robert Walser y el de la Fondation Vaudoise.
El autor se meterá de lleno en la historia de este joven protagonista, que más que vivir su vida, se sumerge en las situaciones de las personas que le rodean, recordándole, muy a su pesar, que la vida no es un camino de rosas y que, en muchas ocasiones tendrá que sacrificar amores para poder llevar una vida digna en un régimen totalitario.
La ambientación de la novela está muy bien lograda, llegando a aquellos escépticos lectores que no ven una buena literatura en estos tiempos donde el contenido audiovisual es apabullante. Popescu logra una composición magistral, en la que las imágenes que narra la novela deja sin aliento a quien lea esta historia que habla de la vida misma. Si uno ha leído a grandes de la literatura como Kafka y de Ramuz, esta historia le conmoverá, puesto que el estilo es bastante similar. El aspecto negativo de esta novela es quizá la visión que tiene el autor de la vida, pues no se puede negar, que, a pesar de que es difícil, es el mejor regalo que se nos ha concedido.
Marius Daniel Popescu nació en Craiova en 1963, aunque desde 1990 reside en Lausana. Además de escribir es conductor de autobús, y desde el 2004 edita una revista de crítica literaria, conocida como Le Persil, que se dedica a descubrir nuevos autores suizos. Hasta el momento ha publicado dos novelas La sinfonía del lobo en el 2007 y Les Couleurs de l'hirondelle en el 2012.