Antes de convertirse en un autor super ventas, Michael Connelly, se dedicó al periodismo, más concretamente fue reportero de sucesos. Muchas de las noticias que cubrió fueron la base para crear sus fantásticas novelas de ficción. Este libro, a pesar de estar basado en hechos reales, permite conocer un poco mejor al autor, y su anterior faceta como comunicador.
En palabras del crítico literario inglés, Michael Carson, Connelly es "un periodista en el mejor sentido del término, capaz de recopilar información y ver la historia enterrada bajo esos hechos, capaz de ordenarla por medio de las impresiones de toda clase de personas y de ver cómo ellos influyen en los hechos y, por encima de todo, capaz de ponerlo todo en el periódico para que su lector pueda hacer lo mismo".
El lector que conozca a Connelly, notará como en sus inicios también poseía ese ritmo en la redacción de los sucesos que le hace tan querido por sus lectores. Quien, por el contrario, no lo haya leído nunca, descubrirá un verdadero maestro en la hora de narrar sucesos de lo más variopinto. No creo que a nadie le desagrade el tono desenfadado que utiliza el autor para enfrentarse a la realidad, pues no hay que olvidar que este libro no es ficción, al contrario, es el pilar verídico de donde han salido la mayor parte de sus obras de fantasía.
Un libro entretenido en el que se encontrará una selección de relatos verídicos, que serán prácticamente devorados por todo aquel que tenga curiosidad en descubrir quién era antes Connelly, un auténtico periodista.
Las crónicas de sucesos pueden asustar y fascinar. Durante años el periódico más vendido en España fue El Caso, diario de los crímenes sucedidos en el país. Sí, esta realidad de violencia y muerte: asusta y fascina al mismo tiempo, porque se puede notar que todo está ahí fuera, puesto que, en muchas ocasiones, la realidad supera a la ficción