"Una nueva forma de hablar de lo que realmente nos preocupa". Este podría haber sido otro titular para definir la obra de Andreu Enrich, un joven empresario que a sus 28 años decidió que ya era hora de trazar una hoja de ruta compartida por intelectuales, altruistas, religiosos y voluntarios para encontrar el tesoro más preciado hasta la fecha por gran parte, si no toda, de la humanidad: la felicidad.
La imaginación se desvela como imprescindible en las primeras páginas, fue la herramienta que le permitió ayudar a identificar a los distintos buscadores de felicidad que hay en el mundo. Su trayectoria como jugador profesional de Hockey, compaginada con sus estudios, le ayudó a fundar Stick for India, una ONG que se ocupa de acercar el hockey a los niños y niñas de las zonas rurales de la India con el fin de que aprendan los valores de superación, compañerismo y entrega. Fue la experiencia de "ayudar a los demás” la que le cambió la vida y le hizo ser ambicioso ante un proyecto mucho más grande que el campo de su deporte favorito.
Encuentros con personas comprometidas como Jaume Sanllorente, del que aprendió que “la clave para ser feliz es tener la libertad para poder escoger tu propio futuro”, siendo la educación la herramienta que permite ser cada vez más dignos y por tanto más felices. Con el experto en
marketing y empresario Carles Torrecilla del que supo que “la felicidad no proviene de la reflexión (…) sino de la acción, del hacer”. El doctor en filosofía Francesc Torralba le permitió conocer que “uno ve aumentar su felicidad a medida que ofrece a los demás aquello que es”. O también con la monja sor Lucía Caram que afirma que “mí felicidad no está siempre en hacer lo que quisiera, sino lo que me reclaman mis compromisos adquiridos con las personas. ¡Estar expropiada para la utilidad pública!”.
Un libro entretenido, directo, bien escrito, sencillo y humilde que aunque en algún que otro capítulo abuse de diálogos un tanto forzados, enseña al lector a saber distinguir entre el manido libro de autoayuda y el testimonio honesto de quien descubre que su felicidad reside en compartir la gran experiencia de vivir e intentar vivir bien. Andreu Enrich vuelve a la cuestión fundamental de qué sentido tiene nuestra existencia y cómo nos aproximamos a ese sentido a través del asombro, del encuentro con el otro y la constante inquietud de aprender y de aparcar el egocentrismo como parámetro para juzgar culturas y personas.
El aprendiz de la felicidad se desmarca como un buen complemento para los verdaderos aventureros que buscan el norte en sus vidas, sabiendo que en cada punto del planeta en el que se encuentren, tras esta y otras bien escogidas lecturas, sus pasos se reconducirán hacia “la verdadera felicidad”.