OPEN DE AUSTRALIA

Sexto open para el Rey Djokovic

31-01-2016
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Tener poder da mucha riqueza. Ser rey, más. Si no, que se lo digan a Novak Djokovic, coronado rey del tenis mundial tras su última victoria ante Andy Murray por 6-1, 7-5 y 7-5 en el Open de Australia. Su sexta corona. Un triunfo emérito con el que ya iguala a Emerson, Laver y Borg, y se hace aún más fuerte. “Estoy jugando el mejor tenis de mi vida” asegura, y no deja de sorprender. Éste es el primer grande de la temporada. El primer aviso para Roland Garros.

Y el que avisa no es traidor. De hecho, Novak Djokovic llevaba avisándolo desde hacía tiempo. Semifinal a semifinal, final a final y rival tras rival ha ido asentándose en el trono con cada vez más firmeza. Incluso el pueblo ya ha acabado por aceptar su reinado y vivir según dicten las leyes del rey. El último en cumplirlas, bien sea por obligación o incapacidad, ha sido Andy Murray. El número dos del mundo ha sido la última víctima de Nole en el Open de Australia. Como ya hizo en 2011, 2013 y 2015, pero con mucha más voracidad. Sin ceder ni un set al escocés. Sin dejarle tragar. Así fue el rotundo triunfo del serbio en un día mágico para él: 6 Campeonatos de Australia, 11 títulos de Grand Slam. Una cuarta final ante Murray que se vivió como el éxtasis de su esplendor.

172 minutos y un marcador perfecto fueron las grandes bazas de Nole en la final de Australia. Un partido soñado y de los que últimamente acostumbra el campeón. Cada vez más intratable, Nole se hace con una Norman Brookes Challenge Cup que no se cansó de besar. Después del suelo de la pista del Rod Laver Arena y tras alzar los brazos al cielo de Melbourne, eso sí. Ese escenario que tanto le maravilla y en el que comienza su emboscada de 2016, con Roland Garros de fondo. Y nada parece resistírsele al serbio en los últimos tiempos. Murray, tampoco. De hecho, el escocés había perdido 10 de sus últimos 11 cruces con Nole, salvo la última final del Masters 1000 de Canadá. Pero esta vez, ni su característico “C’mon” le salvó de lo insalvable.

Desde el set inicial, el partido fue un suplicio. Todo lo que pudo conseguir Andy en este primer envite fue un juego tímido, apocado. Mientras, Djokovic le sacaba de la pista con esos derechazos imparables de su escorzo maravilloso.  Una rotación que hace que su brazo se convierta por momentos en látigo. Su revés, como siempre, sublime. Así cerró un primer 6-1 de ensueño, y puso las bases para un segundo set de desespero. En él Murray no cedió pero desesperó. Sus continuas carreras hacia un lado y otro de la pista y sus gritos hacían que cada punto del escocés se convirtiera en una batalla ganada. Suerte que los 12 aces que firmó en total le subieron la moral. Porque, como él decía, fue “el peor partido que había jugado nunca”.  Aunque llegó a colocarse 5-4 en el segundo parcial, Nole lo cerró con 7-5 y duplicó el tercero para mayor sufrimiento del escocés.

Hay veces que es inútil luchar contra el destino. Murray lo sabe bien. Experimentó ese sabor amargo de una final ante Nole, donde el escocés forzó un tiebreak, hizo doble falta y dejó que el saque directo de Djokovic acabara por fulminarle. Otra victoria para Nole. Otro motín más para sus arcas y un aviso para Roland Garros. Se le resiste pero él es el Rey.

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