El mejor Ivan Basso ha vuelto. El ciclista, cuya carrera se vio entorpecida por la mancha del dopaje, ganó de forma brillante su segundo Giro de Italia, con una gran exhibición en la última semana. El español David Arroyo cedió el liderato ante el poderío del transalpino, pero logró una meritoria segunda posición. Por detrás del ciclista del Caisse d'Epargne acabó Vincenzo Nibali, que completó el podio. Carlos Sastre fue octavo.
Arroyo aguantó con estoicidad los envites de sus rivales al inicio de la última semana de competición. En la jornada décimosexta, el italiano Stefano Garzelli, del Acqua Sapone, se adjudicó el triunfo en una cronoescalada de 12,9 kilómetros disputada entre San Vigilio di Marebbe y Plan de Corones/Kronplatz. Garzelli sumó su séptimo triunfo de etapa en el Giro, con un tiempo de 41 minutos y 28 segundos, 42 segundos mejor que Cadel Evans (Omega) y 54 segundos menos que el francés John Gadret (Ag2R). Arroyo, con 43 minutos y 44 segundos, hizo una crono muy regular, en la que perdió sólo cuatro segundos con su principal rival, el italiano Ivan Basso. Por su parte, Carlos Sastre acabó el 19, dos minutos y medio de Garzelli y cedió el cuarto puesto de la clasificación general al propio Evans. La siguiente etapa fue de descanso para los favoritos. Arroyo mantuvo sin problemas la maglia rosa a ver cómo en la decimoséptima etapa, entre Bruneck y Peio Terme, de 173 kilómetros, se impuso el francés Damien Monier (Cofidis). El corredor talaverano tuvo un día tranquilo y pese al peligroso final, una ascensión no puntuable cuyos tres kilómetros finales contaban con pendiente media del siete por ciento, apenas sufrió dado que el resto de aspirantes prefirió no forzar de cara al duro fin de semana. Tampoco hubo batalla en el duro Passo delle Palade, con rampas del 16 por ciento en el comienzo de esta ascensión. Monier fue el mejor de una escapada en la que se impuso gracias a un preciso ataque a diez kilómetros del final. Arroyo mantenía una ventaja de casi dos minutos y medio sobre Basso (Liquigas) y de más de tres minutos sobre el resto de aspirantes, Evans, Nibali y Scarponi. El alemán Andre Greipel (HTC-Columbia) se impuso en la decimoctava etapa, disputada entre las localidades de Levico Terme y Brescia sobre 156 kilómetros, mientras que la lucha por el título siguió sin sobresaltos a la espera de la traca final. Greipel sacó provecho de un día propicio para los velocistas, y pese a que el Team Sky dominó los metros finales en beneficio de Greg Henderson, Greipel arrancó con fuerza y superó al neozelandés Julian Dean (Garmin-Transitions) y al italiano Tiziano Dall'Antonia (Liquigas). Arroyo vivió su último día tranquilo antes de someterse al duro examen que le supondrían las dos siguientes jornadas dolomíticas, de extrema dureza, y de las que intentaría salir vivo y con opciones para la contrarreloj final de Verona.
Basso ‘sentencia’ Arroyo perdió el liderato tras la disputa de la decimonovena etapa, la primera jornada dolomítica, en la que el talaverano se comportó como un valiente, pero no encontró ayuda para evitar que la prenda fuese a parar a un gran Ivan Basso. El corredor manchego no pudo con el coloso Mortirolo, pero tampoco se puso nervioso y supo regular, gestionando sus más de dos minutos sobre el jefe de filas de un Liquigas, que dinamitó la etapa en favor del varesino. Arroyo aguantó el primer golpe, se mantuvo en pie y luego respondió con un descenso frenético que le devolvió todas las opciones. Sin embargo, quiso esperar una ayuda que tardó demasiado en llegar y al final perdió más de tres minutos que le alejan de la victoria, aunque sigue soñando con el podio en Verona. Nibali trabajó de forma excepcional para su jefe de filas, quien también superó con solvencia a Evans y Sastre. La victoria parcial fue para un Scarponi soberbio, que supo aguantar con Nibali y Basso hasta el final. Después de dar el golpe, Basso ató prácticamente la victoria en el Giro al aguanta en la penúltima etapa. El suizo Johann Tschopp (BBox) se impuso entre las localidades de Bormio y Ponte di Legno-Tonales en una durísima etapa de montaña demarró en las duras laderas del Passo di Gavia y afrontó en solitario el último descenso y el Passo del Tonale. Basso logró aprovechó el gran trabajo de su equipo, y aumentó algo de ventaja sobre Arroyo, que se mantuvo segundo. Basso y Nibali respondieron a todos los ataques de los favoritos. Sastre y Vinokourov, pero acabaron reducidos por el trabajo del Liquigas. El líder afrontaba así con importante colchón la jornada decisiva, con una cronoescalada de 15,3 kilómetros. En esa última etapa, el italiano se coronó campeón del Giro de Italia por delante de Arroyo. El sueco Gustav Larsson (Saxo Bank) se llevó el triunfo en Verona. Arroyo acabó en el puesto 47 y pudo salvar su privilegiada posición, mientras Basso, que concluyó decimoquinto en la crono, se coronó de nuevo en su país. El del Liquigas no arriesgó excesivamente en esos últimos 15 kilómetros, conquistando el Giro por segunda vez en su carrera. Larsson, que acabó primero con 20 minutos y 19 segundos. Por su parte, en la lucha fraticida entre los italianos Nibali y Scarponi por el último escalón del podio, fue el corredor del Liquigas el que supo mantener la tercera plaza con la que contaba antes de la crono, a pesar de la igualdad también entre los dos transalpinos. Sastre fue el segundo español en la general tras concluir en octava posición. El siguiente español fue Iban Mayoz (Footon Servetto), que acabó vigésimo segundo.
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