MUCHOS HIJOS, UN MONO Y UN CASTILLO (Gustavo Salmerón, XXII)

Oda a una madre tradicional española

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Muchos hijos, un mono y un castillo

Director: Gustavo Salmerón

Actores: Julia Salmerón, Gustavo Salmerón (acreditados)

Género: Documental

Duración: 90 min

País: España

Año: XXII

Érase una vez, una mujer que tenía tres deseos: tener muchos hijos, un mono y un castillo. El primer largometraje del actor Gustavo Salmerón es una comedia de humor costumbrista y familiar. El cineasta novel presenta a su madre Julita, una mujer de bandera, de las de antes. De las que utiliza los bocadillos de chorizo a modo de dormidina y guarda todos y cada uno de los objetos que han pasado por su vida, porque teme que al desprenderse de ellos, también lo haga de sus recuerdos. 

Desde 125 vestidos de muñeca -diseñados todos ellos por la propia protagonista-, a las vértebras de su abuela, que su abuelo guardó en una caja de pastillas para la diarrea cuando asesinaron a su esposa en plena Guerra Civil Española. Julita tiene su casa patas arriba, habitaciones a modo de desván y su propia nave industrial donde guardan el resto de trastos viejos de la familia.

Lo que la ficha técnica califica como documental, rompe con todos los esquemas del género. La vida de Julia Salmerón es toda ella una obra cinematográfica. De joven estuvo a punto de meterse a monja, ha pasado media vida inscrita a la Falange sin saberlo y reta a la muerte, a que se atreva a llevársela, porque a sus 81 años nadie va decirle si debe comer o dejar de hacerlo. 

El resultado es una comedia desternillante, en ningún momento puede pasársele a alguien por la cabeza que lo que está viendo pueda ser un documental, porque Julia se mete al público en el bolsillo como si el estar delante de una cámara fuese su estado natural. Lo logra esde su primer momento en pantalla, una secuencia improvisada en la que sale comiendo galletas y discutiendo sobre cómo empezar la película con su hijo. 

Todo empezó como una película de despedida. Un video casero sobre la matanza del cerdo mascota de la familia era la idea original que el cineasta pretendía rodar, pero las reflexiones de una madre tan divertida y brillante, como es la suya, le dieron para mucho más. La película resume varios años de vida, cargados de momentos felices y momentos tristes teñidos de alegría, porque la mera presencia de Julita hacen cada minuto de metraje más ameno que el anterior.

No hay entrevistas, ni largos planos aburridos e insustanciales. Hay villancicos en verano, seis hijos ya crecidos y educados, un mono agresivo y un castillo embargado. Julita conquista España, hace un ensayo general de su funeral donde da instrucciones a sus nietos e hijos sobre qué hacer llegado el temido momento, pero también revela al público todos sus pensamientos. La película hace a uno reflexionar sobre los enredos de la vida, al más sincero son de un “Carpe Diem” traducido al español, “Vive la vida”.

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