Actores: Jake Gyllenhaal, Mélanie Laurent, Isabella Rossellini, Sarah Gadon, Jane Moffat,
Género: Thriller
Duración: 90 minutos
País: Canadá
Año: XXII
"El caos es un orden por descifrar" reza la primera frase del nuevo trabajo del cineasta Denis Villeneuve, autor de películas como Incendies y la reciente Prisioneros. Esta misma reseña servía también de comienzo al célebre escritor José Saramago en su inquietante novela El hombre duplicado y es que ¿Quién no ha fantaseado alguna vez con encontrar a su doble en el mundo?
A esta pregunta se ve arrastrado Adam, un profesor de literatura desencantado de la vida, atrapado en una rutina silenciosa. Su aburrimiento terminará gracias a una cinta alquilada, al ver la película el protagonista descubrirá a un actor secundario idéntico a él, con el mismo físico y la misma voz. Preso de la curiosidad, Adam se dedicará a averiguar más detalles de su supuesto gemelo malvado.
La escena introductoria de Enemy recuerda al mejor Lynch entrelazando oscuridad, erotismo y surrealismo, prometiendo un misterio que el espectador tiene que o bien descifrar por sus medios, o leer atentamente la obra de Saramago para reinterpretar el mensaje. Villeneuve se sale de la narración clásica experimentando con las sensaciones y con un guión prescindible que queda relegado ante la importancia de los planos y los tonos retro setenteros que abundan en la mayor parte del filme.
Un ejercicio ciertamente arriesgado con sus pros y sus contras. Al dar preferencia a las emociones, el realizador canadiense deja de lado el razocinio en más de un punto del argumento, probando la paciencia del espectador hasta límites insospechados. La excusa del doble maligno ya utilizada hasta la saciedad en el cine y la literatura, se queda en Enemy como eso, una mera excusa para rellenar metraje de manera tediosa e irrelevante.
Con este mcguffin no desarrollado, Villeneuve se queda en la superficie del thriller psicológico, no entra en aguas profundas, evitando una reflexión seria y productiva que satisfaga al crítico o al cinéfilo avispado. Otra cosa es el apartado visual del largometraje, que siendo muy consciente de su objetivo, consigue perturbar tanto psíquica como sexualmente explotando las parafilias más morbosas.
Jake Gyllenhaal es el actor que está al timón en Enemy dedicándole cuerpo y alma a un doble ejercicio interpretativo. El intérprete logra la distinción de roles sin necesidad de pronunciar palabra alguna, la mirada y la actitud le bastan para definir dos personalidades totalmente opuestas. Sarah Gadon es la compañera deseada, la oferta de una nueva estabilidad en medio del caos sembrado. La actriz encarna a una esposa con una gran frustración interna que ha sido engañada en el pasado por su marido y que desea una mayor atención dado su avanzado estado de embarazo.
Se podría decir que la simbología y los instintos humanos juegan en el film un factor determinante, son dos protagonistas más a tener en cuenta, menos visibles pero no por ello menos importantes. La libre interpretación del espectador dependerá de la percepción de estos elementos en el visionado de Enemy.