EL LOBO DE WALL STREET (Martin Scorsese, XXII)

El seminario del lobo

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El lobo de Wall Street

Director: Martin Scorsese

Actores: Leonardo Dicaprio, Jonah Hill, Matthew McConaughey, Jean Dujardin, Kyle Chandler

Género: Comedia

Duración: 179 minutos

País: USA

Año: XXII

De la figura trágica del adinerado Gatsby Leonardo Dicaprio se pasa a la piel del timador Jordan Belfort, un empresario estadounidense responsable de estafar más de 146 millones de euros a sus inversores durante los años 90. La falta de moral de este individuo condenado y reformado en la actualidad, ha servido de materia prima para uno de los directores más rentables de Hollywood.

Mujeres en bikini,fiestas de oficina, chistes guarros, drogas para animar el ambiente, colchones hechos con dinero (literalmente) para cubrir las "necesidades"...¿Es eso lo que tiene preparado el maestro Scorsese en su nueva comedia?¿Realmente da ese material para una película de tres horas de duración?La respuesta a ambas preguntas es un sí rotundo. Con El lobo de Wall Street el director estadounidense recupera su lado más gamberro y deshinibido, algo que el especador no había visto desde su entretenida ¡Jo, qué noche! del año 1985.

El film parte de un objetivo muy definido, hacer reír al espectador con un Leonardo Dicaprio desatado y prepotente, quien nos ofrece algunas de las imágines más obscenas y cínicas de toda su carrera. El largometraje guarda una crítica muy ligera hacia los timadores del mercado bursátil, no hay ninguna reflexión profunda que cale hondo y el único personaje que aporta algo de seriedad y realismo al conjunto es el agente del FBI interpretado por Kyle Chandler, mientras que el resto de personas se limitan a disfrutar viviendo en una nube.

La picardía a lo American Pie viene servida por Jonah Hill, famoso por compartir pantalla con Brad Pitt en Moneyball, en esta ocasión hace de compañero y socio de Dicaprio tanto en los asuntos de bolsa como en los acuerdos ilegales. Este dúo de brokers desfasados facilitan el largo visionado con sus constantes cuelgues, su grosería o sus peleas estúpidas. El guión del film cumple manteniendo el interés con una voz en off que va narrando las andanzas, o mejor dicho, los delitos del protagonista de forma muy similar a la película Uno de los nuestros. El texto destaca en varios momentos clave de la vida de este lobo, como el motivador discurso de despedida,sus conversaciones con los federales o sus particulares declaraciones de principios que va soltando a lo largo del metraje.

En El lobo de Wall Street no aparecen ni los mafiosos italianos ni los asesinos profesionales habituales en la filmografía de Scorsese, su lugar es ocupado por banqueros suizos y especuladores. Curiosamente, el resultado no dista demasiado del desenlace de algunas películas de gangsters del cineasta. Los vicios y el poder sirven como elemento común, porque al fin y al cabo, los ladrones pueden encontrarse tanto en el crimen organizado como en Wall Street. Los fans más puritanos del director neoyorquino puede que no vean con buenos ojos la vulgaridad que rodea el filme. El retrato que se hace, no obstante, es fiel a la realidad que se oculta tras los despachos de estos avariciosos tiburones.

Trailer:

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