El primer libro publicado de Stephen King, Carrie, fue la inspiración del director norteamericano Kimberly Peirce para rodar la tercera adaptación a la novela con el mismo nombre. Carrie White es constantemente marginada por sus compañeras de escuela, es tímida e inocente y nunca hace nada por evitarlo. En casa, las cosas no marchan mejor, su madre, una fanática religiosa, la maltrata continuamente, acusándola de pecadora. La historia arranca cuando la niña comienza con su primer periodo, las otras chicas se burlan fuertemente y su progenitora la encierra en un armario creyendo que está poseída por el demonio. Es entonces cuando se desata su poder oculto, es telequinésica, sabe que debe controlar su don, pero este aflora cuando siente que una injusticia la sobrepasa.
Esta historia ha sido versionada repetidas veces, no obstante, la imitación más conocida es la dirigida por el cineasta Bryan de Palma en 1976, que, pese a permitirse bastantes licencias respecto a la obra original, cosechó un gran éxito entre el público. El propio King hablaba de la obra así: “No me asustan las mujeres, podría escribir sobre ellas si quisiera. Empecé la narración, pero al principio la odié y la deseché, continué pensando que estaba escribiendo lo peor de mi carrera” y añadió: “Carrie fue escrito después de El bebé de Rosemary, pero antes de El exorcista, que realmente abrió el campo de los libros de terror. El autor de obras tan consagradas en el mundo literario como El resplandor, comenzó a cobrar fama y a dar de qué hablar con esta niña tan inocente como maldita.
Esta versión no tiene que envidiar a la antigua, de hecho, ha mejorado, mantiene la esencia terrorífica, se tocan los mismos temas, altamente trascendentales y atemporales, se ha sabido adaptar perfectamente encuadrada dentro de la época que le corresponde, con las transformaciones propias del siglo XXI. Las interpretaciones son ejemplares, destacando la de Julianne Moore, que encarna a la madre de la protagonista. El guión es bastante fiel a la obra original, más que los otros y, como se dijo antes, los temas capitales están muy bien tratados.
La historia de una chica despreciada, incluso por su propia madre que, lejos de crecerse en la adversidad, alimenta sui lado oscuro con el dolor y el rencor llegando a destruirse a sí misma y a su alrededor. Una fábula gótica impresionante sobre lo que puede hacer la rabia mal contenida fruto del bolling escolar, que está muy al día en los institutos.
Sus puntos de terror infundado son de lo más trabajado en la producción, ese miedo que se teme pero que nunca acaba de llegar, la sensación de que la cría angelical se va transformando en algo horrible, ese miedo no es de sustos puntuales, sino de psicología, es el más efectivo, el que más perdura. Hace tiempo que no se veía una película de horror con tan alta calidad y con un tema tan variopinto, como las relaciones familiares mal encaminadas o la de las amistades inexistentes. La trama puede recordar, aunque de forma opuesta a otras escritas en clave infantil o incluso de cuento, como La Cenicienta, comparación que estableció el propio King, o Matilda, la niña con padres “excéntricos”, una directora de colegio trastornada y el poder de moverlo todo con la mente.
Este filme es altamente recomendable, de esos que pasarán por la cartelera, pero se quedarán en la mente del espectador por su calidad, tanto externa como intenta, merece la pena verla por mil razones y a los fans de King les encantará. Una película de terror real con una historia humana detrás.