Actores: Jennifer Aniston, Jason Sudeikis, Emma Roberts, Ed Helms, Will Poulter
Género: Comedia
Duración: 110 minutos
País: EEUU
Año: XXII
Un camello de marihuana de poca monta (el despeinado Jason Sudeikis. Como acabar con tu jefe) se ve de la noche a la mañana enfrascado en el trabajo más peligroso y mejor remunerado de su vida. Tras sufrir un robo de toda su mercancía y dinero por ayudar a una sintecho (Emma Roberts. Scream 4), su excéntrico proveedor (Ed Helms. Resacón en las Vegas) le encargará cruzar la frontera para pasar un cargamento de droga “un poquitín y medio” más grande de lo previsto.
Para evitar cualquier sospecha con los agentes de aduana, decidirá cambiar su apariencia de niño malo de cuarenta años y proporcionarse una familia. Los Miller. Compuesta por el susodicho Sudeikis, una stripper a punto de ser desahuciada (Jennifer Aniston. Friends), un joven abandonado por sus padres y un poco desorientado en la vida real (el joven Will Poulter. Las Crónicas de Narnia) y la sintecho Roberts. Todos piden un precio por la aventura y los múltiples obstáculos con los que se van encontrando, servirán a Rawson Marshall Thurber (Cuestión de pelotas) para introducir algunas caricias a la nostalgia actual de hacia los valores tradicionales de la familia estadounidense.
Somos los Miller es un recorrido de dos horas por estereotipos soeces y una trama débil como la mayoría de las últimas propuestas cómicas estadounidenses. Te consigue mantener medianamente entretenido durante su exposición gracias a un par de buenas y vulgares carcajadas que hacen más amable al espectador a la hora de afilar opiniones sobre el largometraje.
Algunos de los puntos más destacables de la película es comprobar lo bien que se conserva Jennifer Aniston; a quien Marshall Thurber no duda en dedicarle minutos con poca ropa frente a la cámara, un par de situaciones entrañables y clichés ostentosos apelotonados en los últimos minutos que recuerda a toda la serie B de comedias que trotó por las teles españolas durante los sábados al medio día en la década de los noventa.
Opción descartada para los que quieran ver cine y posible acierto en taquilla para un público más joven y permisivo.