Actores: Benjamin Walker, Mary Elizabeth Winstead, Dominic Cooper, Rufus Sewell, Alan Tudyk, Anthony Mackie, Robin McLeavy
Género: Acción
Duración: 105 min
País: Estados Unidos
Año: XXII
El mismo Lincoln se retorcería en su tumba si le dejaran ver un solo fotograma de esta biografía vampírica, pues no es difícil distinguir entre lo malo y lo peor de Abraham Lincoln: Vampire Hunter. Lo malo -aparte de la película en sí misma- es trivializar de una forma tan banal una Guerra Civil. Lo peor, que a los propios yankees les pueda gustar. Mejor no saberlo. En España, solo nos podemos reír de una película que pretende ser seria y acaba siendo desternillante.
La historia dibuja otro perfil más de tantos que se han hecho y se harán de Lincoln, el enigmático presidente que abolió la esclavitud y que tuvo que lidiar con una guerra entre hermanos, entre los unionistas del norte y los confederados del sur. Sobra decir cuáles son los vampiros. Este cuento no hace más que coger con pinzas la vida de Abe y mezclarla con colmillos, mucha sangre y barata palabrería. Algunos diálogos son tan pueriles como la propia contextualización del conflicto.
Mary Elizabeth Winstead merece su párrafo aparte. Aunque si bien su actuación como mujer de Lincoln es meritoria, no es más que otro de sus roles 'pocomordedores' que poco a poco construyen su joven filmografía. Ni en la tarantiniana Death Proof pudimos disfrutar de su breve y boba aparición.
Pero ver quién ha puesto los dólares para rodar el circo duele más. Ni más ni menos que Tim Burton. Me atrevo a decir que una comedia de terror, de esas tan suyas, hubiera mantenido a flote el asunto. Pero la intención de pretende ubicarla en el terror a secas es delirante. Soy de los pocos burtonianos que ha defendido la última película que lleva su firma, Dark Shadows, quizás su cinta más criticada en la última década. Pero esta inversión sin sentido es puro relleno. Y no me refiero al serrín que debe moldear la cabeza del autor y guionista de la obra, Seth Grahame-Smith, sino a que el film forma parte del tradicional vertedero que viene siendo el mes de agosto. Y con razón. Solo cabe esperar a que Frankenweenie salve la cabeza que ya muchos espectadores pudieron cortarle a Burton tras ver Alice in wonderland...
Al cinéfilo que se atreva con esta, le recomendaría que se olvide de darle sentido -no lo va a encontrar- e intente disfrutar de los logrados efectos especiales, de la estética vampírica 'diecinuevesca', de las escenas de acción a base de hachazos y de la magnética escena del tren.