Actores: Denis Podalydès, Florence Pernel, Bernard Le Cop y Samuel Lebarthe
Género: Histórica
Duración: 115 minutos
País: Francia
Año: XXII
No es la primera vez que vemos la vida de un político en la gran pantalla Nixon y Margaret Thatcher ya han sido retratados en Frost contra Nixon o La Dama de Hierro, respectivamente. Ahora le ha tocado el turno al líder francés Nicolas Sarkozy. Lo interesante de la historia se encuentra en lo que cuenta y cómo lo hace. Nada de cómo dirige el país, de cómo soluciona las crisis francesas o su relación con Bruni. Todo el film se centra en cómo llegó Sarkozy al poder: el esfuerzo, las estrategias políticas y las poderosas encuestas.
La premisa puede aparentar ser aburrida pero que no os deje fríos porque, la película, esconde muchos momentos que arrancarán una risa al espectador y no hay ningún momento en el que el ritmo del filme decaiga. Esto es, en parte, gracias a los tres personajes principales, Denis Podalydès (Nicolas Sarkozy), Bernard Le Cop (Jacques Chirac) y Samuel Labarthe (Dominique de Villepin). Los tres nos regalaran los mejores momentos de la película, con unos diálogos construidos a la perfección y donde, una simple frase, esconde muchos significados, ya que, como dice el propio Durringer, "los políticos no se matan con armas, se matan con palabras y actúan como mafiosos".
La dirección está muy cuidada, al igual que el guión, y cabe destacar el parecido físico que existe entre los intérpretes y los personajes a los que interpretan (hay momentos en los que no sabes si estás viendo al verdadero Chirac o al actor). Es curiosa la visión que tiene el director sobre el polémico político, ya que lo ve peligroso porque “es un animal que siempre cae de pie”. Esto lo vemos durante todo el largometraje. Sarkozy recibe, tanto en lo personal como en lo laboral, y sigue su camino imparable hacia el poder, pero ¿a qué precio?
Durante todo momento hay una lucha y esfuerzo por parte de Sarkozy por conseguir lo que siempre ha soñado, cueste lo que cueste, pero la reflexión final deja claro que a veces lo que más queremos es lo que no tenemos (o dejamos de tener), aunque consigamos nuestras objetivos más deseados. Otro aspecto de la película es el sentimiento que provoca sobre nuestro propio cine. ¿No sería interesante poder ver algún largometraje español sobre alguno de nuestros líderes?
No sabemos cuanto hay de real en De Nicolas a Sarkozy, aunque queda claro en los primeros segundos que estamos viendo algo basado en la realidad, pero sí podemos afirmar que “la política es al mismo tiempo teatro y gobernar en función de las encuestas” y así ha quedado reflejado.