Teniente corrupto es un remake de la película Bad Lieutenant, protagonizada por Harvey Keitel en el año 1992. Cuenta la historia de un policía de homicidios del Departamento de policía de Nueva Orleans llamado Terence McDonagh (Nicolas Cage) que, tras el paso del huracán Katrina, evita que un preso muera ahogado dentro de su celda.
Después de esta heroica acción, se lastima gravemente la espalda y es ascendido a teniente. Después de un tiempo tomando medicación, es devuelto al servicio activo. Terence pasa de ser un hombre ejemplar a verse envuelto en vicios como el Vicodin y la cocaína. En esta etapa conoce a Frankie Donnenfeld( Eva Mendes) una prostituta con la que comparte amor y drogas. Junto a un compañero de trabajo, encuentran a una familia africana indocumentada muerta, masacrada en un ajuste de cuentas. Mientras intenta resolver sus problemas personales y encontrar a los asesinos con todo tipo de tretas que traspasan el límite de la ley, el teniente irá alcanzando un cada vez más siniestro estado de decadencia y corrupción.
Teniente corrupto presenta a un protagonista algo histriónico y muy afectado por las drogas en un thriller que dura demasiado para su sencillo argumento. Su director, Werner Herzog, alemán, tuvo su gran época en el cine de la década de los 70, cuando encadenó una serie de películas de gran resonancia cómo Aguirre, la cólera de Dios, El enigma de Gaspar Hauser, Stroszek, Nosferatu, Woyzeck y, finalmente, Fitzcarraldo le dieron cierto prestigio y reconocimiento, pero también ofrecieron razones para hablar de que propendía a aproximarse al borde de la locura.
Después, su estrella se fue apagando y, desde entonces, sólo han destacado dos filmes volcados sobre la debilidad del ser humano enfrentado a la extrema crudeza del medio natural: Grito de piedra, en 1991, y Grizzly Man, en 2005.