LA PESETA DA PASO AL EURO TRAS 134 AÑOS DE HISTORIA

Una moneda con Historia

Nació en 1868 y, desde entonces, la peseta ha supuesto la posibilidad de materializar los sueños de varias generaciones de españoles. Símbolo de modernidad y emblema de la nación, la peseta ha muerto lentamente, pero con dignidad. La llegada del euro nos la arrebata en pro de un futuro de unión. El euro nace para prosperar, al igual que lo hizo, en su día, la ya añorada peseta.

28-02-2002
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El euro, moneda única y común de doce de los quince países de la UE
Una Europa unida exige sacrificios. España ha tenido que ajustarse el cinturón para cumplir, con formalidad, las exigencias impuestas por Bruselas. El esfuerzo ha sido considerable y se espera la recompensa de un futuro mejor, en el que los miembros de la Unión nos sintamos más europeos, identificados con una cultura común, que se basa en la influencia grecolatina.

Pero esta comunión no consiste sólo en la identificación cultural, sino que aspira a afianzar el tránsito, ya iniciado, a la moneda única. El euro entra con fuerza y los europeos le han recibido con ilusión; pero en España no resultará tan fácil dejar de pensar en pesetas y sobre todo, olvidar a una moneda cercana, cálida, a la que resultaba muy fácil coger cariño.

MONEDA REVOLUCIONARIA

El nacimiento oficial de la peseta tuvo lugar en 1868, cuando el gobierno provisional de Francisco Serrano, que surgió de la revolución del mismo año, promulgó el denominado Decreto Figueroa. Laureano Figueroa era el ministro de Hacienda de la época y con esta medida pretendía proporcionar una mayor estabilidad y modernidad al sistema económico español. La peseta nacía con la intención de mejorar una realidad y morirá por el mismo motivo.


Billete de peseta, utilizado entre los años 1951 y 1953
Esta primera peseta mostraba una figura similar a una matrona romana que simbolizaba al territorio de Hispania y que aparecía recostada, con Gibraltar a los pies y apoyada en Los Pirineos. Pero la peseta del 68 no es la primera moneda que recibió esa denominación. La primera pieza con el nombre de peseta se acuñó en la Barcelona ocupada por las tropas napoleónicas, en 1808. En el anverso figuraba el valor nominal, y en el reverso aparecía el escudo de la ciudad condal .

La cara de la peseta ha cambiado dependiendo del periodo histórico y del régimen político vigente. Durante el reinado de Alfonso XII (1876-1875), se pusieron en circulación piezas de una peseta con la efigie del monarca. Las más conocidas son las de los últimos años, porque salió un perfil del rey con el relieve demasiado acentuado, por lo que las patillas sobresalían en exceso. El valor de esta pieza bien conservada, en el mercado numismático, puede alcanzar actualmente las 100.000 pesetas.

Alfonso XIII fue rey desde que nació, por lo que hay multitud de monedas, que, en su cara, reflejan el crecimiento del joven monarca. Las más conocidas son las de el pelón, de 1888, en la que Alfonso tenía tan sólo dos años, y la de 1893, conocida como la de bucles, por los rizos de la silueta. En 1933 se acuñaron las primeras monedas republicanas y volvió la figura de la matrona Hispania recostada, sosteniendo una rama de olivo. Las míticas rubias nacieron ya estallada la Guerra Civil y el apodo les viene por el color oro conseguido mediante una aleación con cuproníquel. La rubia llegó para sustituir a la indeseable peseta de papel, que circuló durante la Guerra, debido a la escasez de metal. La primera peseta de papel fue emitida en Burgos, por el Banco de España, por iniciativa del bando nacional que, finalmente, fue el vencedor.


Moneda de peseta con la efigie de Franco, de 1947
Al entrar en la dictadura, hallamos las primeras monedas en las que aparece Franco. En 1944 aparece la peseta del uno, que aún no nos muestra la imagen del general; pero en 1947 encontramos la primera moneda de peseta con el rostro del gobernador. La última de la etapa franquista es la peseta de 1966, donde observamos una suavización del bigote del generalísimo. La transición trajo la democracia y también el retorno a la monarquía, por lo que vuelven a aparecer monedas que lucen el rostro de un rey.

En 1978 se realizó la primera emisión de pesetas con el perfil del actual monarca, Don Juan Carlos de Borbón. En 1980, salió a la circulación una peseta para conmemorar el mundial de fútbol que se celebró en España en 1982. La última peseta que ha visto la luz, ésa que era del tamaño de una lenteja y que no gozó de una gran aceptación, apareció en 1989 y ha estado perdiéndose por los bolsillos de los españoles hasta hace bien poco.

DESPLAZADA POR EL EURO

La agonía de la peseta comenzó en el momento en que España decidió “ser Europa”. Los intentos de cohesión entre los distintos países europeos han sido muchos a lo largo de la Historia, pero la motivación que más ha calado siempre ha sido la de obtener ventajas económicas. El proyecto de una moneda común antes era un sueño, ahora es una realidad que se consolida cada día. El euro cobra fuerza y desplaza a las antiguas divisas nacionales de los países de la llamada zona euro. Incluso los estados que rechazaron la nueva moneda, en un principio, han empezado a plantearse las ventajas del cambio.


Homenaje de despedida a la peseta en el Palacio de la Moneda el 28 de febrero de 2002
El 1 de enero del 2002 fue el día en el que los españoles estrenaban, ilusionados, su nueva moneda, una moneda que compartían con otros 12 países de Europa. Dos meses más tarde, el uno de marzo, la peseta desaparecía para siempre de las carteras españolas.
Durante ese tiempo han convivido pesetas y euros en las calles, creando innumerables errores de cálculo y un sinfín de comeduras de cabeza. Pero la moneda de toda la vida ha sido sustituida por la moderna divisa europea.

Resulta sencillo extrañarla, si dejamos prevalecer el lado sentimental; aunque el euro se ha acogido con ganas, sin esfuerzo. Los que más repiten eso de: “es que yo con los euros no me aclaro”, son las personas mayores, que siguen mirando con recelo al intruso y temen ser las víctimas más fáciles de las estafas. La peseta se despidió con un homenaje. La Fábrica Nacional de la Moneda y Timbre organizó unas jornadas especiales con música, payasos, fuegos artificiales... un adiós alegre para una moneda que nos deja con ilusión. También se prepararon varias exposiciones en su honor.

“Ay... ¿a dónde irán a parar esas pesetas que antes se buscaban con tanto anhelo?” se preguntarán muchos. Pues esas pesetas se reciclarán y las que antes servían para materializar nuestros caprichos y satisfacer nuestras necesidades ahora serán barriles de cerveza, tuberías de refrigeración y hélices de barco. Curioso final, pero útil al fin y al cabo. No hay que ponerse tristes, pues, ya que la peseta no se marcha, simplemente se transforma, como la energía.

Los despistados que aún conserven dinero en pesetas podrán cambiarlo en los bancos y cajas hasta el 1 de julio, y en el Banco de España, de manera indefinida. Aunque los que conserven pesetas después de esa fecha, lo más seguro es que las guarden como un tesoro, no por su valor económico, sino porque el valor sentimental que éstas pueden llegar a tener, para un nostálgico, es inmenso, mayor que el de cualquier euro.

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