PRIMER ESCÁNDALO FINANCIERO DEL GOBIERNO DEL PP

Gescartera: guía de campo de víctimas
culpables e inocentes delincuentes

¿Cómo es posible que una pequeña agencia de valores haya hecho desaparecer 18.000 millones de pesetas sin dejar rastro? ¿Cómo el dueño de Gescartera, Antonio Camacho, consiguió burlar durante nueve años los controles de la Agencia Tributaria, de una auditora y de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV)? El fraude de Gescartera se ha convertido durante los últimos seis meses en “el escándalo de la España caní”, según el diputado de Izquierda Unida (IU) Felipe Alcaraz.

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18.000 millones de pesetas han desaparecido de la agencia de valores Gescartera
EL RICACHÓN

Antonio Rafael Camacho Friaza, dueño de Gescartera, llevaba un tren de vida espectacular. Trajes de Armani, coches caros, calzoncillos de 30.000 pesetas y un avión privado en el que invitó a sus amigos a ver la final de la Liga de Campeones de 2000 en París entre el Real Madrid y el Valencia. Lo cierto es que Camacho no descuidaba a sus amigos y no dudaba en gastarse más de 100 millones de pesetas en una joyería de lujo cuando la ocasión lo requería.

Camacho había creado Gescartera junto a su padre, ya fallecido, en 1989. Dos años después, llegaron las primeras multas. La CNMV sancionó a la sucesora de Bolsa Consulting, la compañía que creó José Camacho, con 128 millones de pesetas. Camacho nunca llegó a pagarlos, ya que la legislación vigente en aquellos momentos hacía recaer la multa sobre la sociedad y no sobre sus dueños. De este modo, Camacho siguió adelante, cuadrando las cuentas del chiringuito mediante artimañas diversas, como los tres cheques falsos de La Caixa que utilizó en 1999 para hacer creer al inspector de la CNMV Antonio Botella que en Gescartera no se habían esfumado ya 4.000 millones de pesetas.

Camacho tenía deslumbrado a su futuro suegro, Jaime Morey, con su habilidad para hacer dinero. De hecho, había colocado a su novia, Laura García-Morey, como administradora única al frente de las sociedades Dafna y Colombo (bautizada así en honor a su perro). Mientras, había convencido a Jaime Morey para que se hiciera cargo de la dirección general de Gescartera Holding 2000. Para Morey, este trabajo era un chollo. “Yo cobraba millón y medio al mes por no hacer nada, no tenía despacho, lo que hacía era tomar café y leer el Marca y el ABC”, declaró el cantante, que se hizo famoso allá por los años 70 cuando entonaba en Eurovisión letras como “Tengo un talonario de cheques para disfrutar…”.


Juan Fernando López Aguilar, portavoz del PSOE en la comisión de investigación Gescartera
EL CLAN DE LOS GIMÉNEZ-REYNA

La primera dimisión que se cobró Gescartera, en el mes de julio, fue la del secretario de Estado de Hacienda, Enrique Giménez-Reyna. Su hermana, Pilar Giménez-Reyna, era la presidenta de Gescartera. La decisión se achacó primero a un exceso de celo y de responsabilidad. Pero resultó acertada cuando el dietario de Pilar Giménez-Reyna salió a la luz en octubre. “Lo escribía de una forma bastante inocente”, aseguró su marido, Ángel Malpartida.

La ingenuidad de Pilar Giménez-Reyna confirmó las conexiones entre Camacho y su hermano, y también con la presidenta de la CNMV, Pilar Valiente. Enrique Giménez-Reyna intentó desacreditar a su hermana afirmando que ésta no sabía ni cuadrar un balance. Pero el dietario habló por sí solo: el ex secretario de Estado de Hacienda perdió su aura de responsabilidad, Pilar Giménez-Reyna se fue a la cárcel a hacerle compañía a Antonio Camacho, y Pilar Valiente no tuvo más remedio que dimitir al frente de la CNMV.

LAS ENTIDADES INSPECTORAS

A lo largo de nueve años, Gescartera salió bien parada de inspecciones tanto de la CNMV como de la auditora Deloitte&Touche. Dentro de la CNMV, los propios consejeros no se ponen de acuerdo sobre lo que se decidía en las reuniones. El 16 de abril de 1999, tuvo lugar una reunión en la que no se sabe si se propuso o no la intervención de Gescartera. Por un lado, el entonces director general de supervisión de la CNMV, David Vives, el presidente, Juan Fernández Armesto y el consejero José Manuel Barberán defienden que aquel día sí que se habló de intervención, y que el resto de los consejeros se opusieron.


Indicativo de una de las sedes de la agencia de valores Gescartera
Por otro lado, los entonces consejeros Luis Ramallo, Pilar Valiente y José María Roldán desmienten esta versión y afirman que no se trató la intervención, porque, si no, ellos no se hubieran negado. La auditora Deloitte&Touche no comprobó como debiera las cuentas de Gescartera y, de este modo, contribuyó al engaño de la CNMV. La auditora afirma que cometió el error porque sólo podía analizar el patrimonio de la sociedad y no el de los clientes que administra. El Gobierno ha asegurado que va a modificar la ley para que no se vuelvan a repetir casos como éste.

Pero Gescartera no sólo se ha llevado los ahorros de muchos particulares: también habían invertido en la agencia de valores varias organizaciones con fines benéficos, como la asociación de huérfanos de la Guardia Civil o la Iglesia. Incluso, el ecónomo del arzobispado de Valladolid, Enrique Peralta, fue acusado de ayudar a la propia Gescartera a engañar a la CNMV.

La Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE) también echó una mano a Gescartera, esta vez para que consiguiera ascender al rango de agencia de valores. Gescartera necesitaba que la ONCE participase en un 10 por ciento para que la CNMV diera el visto bueno, y Pilar Giménez-Reyna consiguió persuadir a la organización para que les echara el cable que precisaban.


El ministro de Economía, Rodrigo Rato, uno de los implicados en el caso Gescartera
LA COMISIÓN PARLAMENTARIA

Para esclarecer la participación del Gobierno en el caso Gescartera se formó en el mes de septiembre una comisión parlamentaria que se iba a encargar de bucear durante dos meses entre cantidades ingentes de documentos y declaraciones contradictorias. Presidida por el representante de Coalición Canaria (CC) Luis Mardones, la comisión ha visto desfilar por el Congreso a personajes muy variopintos, desde Antonio Camacho hasta los ministros de Hacienda y Economía, Cristóbal Montoro y Rodrigo Rato, respectivamente, pasando por los responsables de la CNMV.

En estas comparecencias se ha escuchado de todo, e incluso, en el caso de los ministros Rato y Montoro, se ha llegado a un enfrentamiento personal de descalificaciones entre el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista (PSOE). Gescartera ha perjudicado la imagen de Rato en la carrera de la sucesión de José María Aznar, ya que se descubrió que Muinmo, una de sus empresas familiares, había recibido un crédito del Hong Kong and Shangai Bank Corporation (HSBC), el banco que utilizaba Camacho para desviar el dinero de Gescartera fuera de España.

La comisión parlamentaria ha terminado con la conclusión de que no hay más responsabilidades políticas que las de los que ya han dimitido, Enrique Giménez-Reyna y Pilar Valiente. Sin embargo, el cierre se ha echado con una bronca monumental en el Congreso debido al descontento de la oposición. Pero, aunque el caso Gescartera parece haber llegado a su fin, aún queda una pregunta por responder: ¿dónde está el dinero, matarile-rile-rile?

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