Pedro Delgado, exciclista y analista de TVE

“El ciclismo ha perdido mucha credibilidad”

Pedro Delgado (Segovia 1960) empezó su carrera como ciclista en 1982, en el equipo Reynolds. Ha logrado cuarenta y nueve victorias, incluyendo cinco etapas en la vuelta y cuatro en el Tour, además de dos victorias finales en la primera y una en la carrera francesa. Desde su retirada en 1994, trabaja de comentarista en TVE durante la celebración del Giro a Italia, el Tour de Francia y la Vuelta a España. Está considerado uno de los mejores ciclistas de la historia de España. Respecto a su vida privada, está casado y tiene dos hijos.

22-05-2013
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El ciclista Pedro DelgadoTras casi medio centenar de victorias, entre ellas tres grandes vueltas, ¿está orgulloso de su carrera?
Siempre hay carreras que me hubiese gustado ganar, pero a medida que pasan los años y lo miras con retrospectiva me doy cuenta que sí estoy orgulloso de lo que he ganado. Realmente te das cuenta que has logrado un sueño. Tú eres joven y te enganchas a la bici y encima ganas y ves a otros que no ganan. Eso deja un muy buen sabor de boca. Ganar y además carreras emblemáticas como el Tour te hace estar orgulloso.

¿Le hubiese gustado ganar otras como el Giro?

Sí, pero la planificación del equipo te pedía estar en la Vuelta y en el Tour. Es muy difícil competir en las tres en el mismo año. Incluso en la actualidad, es muy difícil ver a un corredor en las tres competiciones. Mis dos participaciones en el Giro no fueron muy oportunas. En 1988 fui a conocer la carrera, no había un recorrido muy favorable para mis características y tampoco fui con intención de ganar. Si hubiese hecho una puesta más ambiciosa sí hubiera podido estar más cerca, en cambio, en 1991 no tendría que haber ido y lo único que pasó es que cuando llegué al Tour, estaba agotado. Me hubiera gustado haber afrontado al menos un año con más ambición, en vez de tantas Vueltas a España.  

¿Le hubiese gustado ganar otras como el Giro?
Sí, pero la planificación del equipo te pedía estar en la Vuelta y en el Tour. Es muy difícil competir en las tres en el mismo año. Incluso en la actualidad, es muy difícil ver a un corredor en las tres competiciones. Mis dos participaciones en el Giro no fueron muy oportunas. En 1988 fui a conocer la carrera, no había un recorrido muy favorable para mis características y tampoco fui con intención de ganar. Si hubiese hecho una puesta más ambiciosa sí hubiera podido estar más cerca, en cambio, en 1991 no tendría que haber ido y lo único que pasó es que cuando llegué al Tour, estaba agotado. Me hubiera gustado haber afrontado al menos un año con más ambición, en vez de tantas Vueltas a España.

“Ganar carreras emblemáticas como el Tour te hace estar orgulloso


Tras haber ganado dos Vueltas y un Tour, ¿qué valora más de las dos?
La gente ve al Tour como la mejor carrera, suelen ir mejores corredores, pero no siempre el recorrido es más difícil. El Tour tiene una especie de caché. Cuando yo gané el Tour fue para mí una liberación, ya que, a pesar de que era una carrera para mis características, en 1984 me rompí la clavícula, en 1985 caí enfermo, en 1986 fallece mi madre, creía que estaba gafado. Así que cuando lo gané dije “Por fin”, pero lo debería haber ganado antes. Por eso lo valoro diferente a la Vuelta España, no porque fuese más difícil, sino por lo que me costó ganarlo.

Junto a usted siempre aparece el nombre de Ángel Arroyo, ¿qué significaba para usted este corredor?
Había un grupo que lo formábamos cuatro corredores: Arroyo, Úbeda, Anastasio Greciano y yo. Este cuarteto siempre hacíamos los viajes juntos. Esto creó mucha afinidad. Arroyo llevaba más tiempo siendo profesional, era la estrella de entonces. Ayudaba mucho para que el ambiente fuese bueno. Por ejemplo, cuando llegábamos rotos al hotel, sin un gramo de fuerza y desmoralizados, llegaba él y decía “mañana les vamos a matar” y esa expresión pues ayudaba bastante. Ángel Arroyo era un revulsivo para lo duro que es este deporte.

DOPAJE

En el Tour de 1988, el director de la competición le acusa de dopaje, ¿qué significó esto para usted?
Muchísimo, cuando me dicen que he dado positivo en un control antidoping, lo primero que sentí fue incertidumbre o esto se lo han inventado. Pero me dicen no. Me sentía traicionado, pero no sabía por quién. Una comida contaminada con alguna cosa o una caza de brujas como algunos decían. No entendía nada. Hasta que me dicen que era un producto que no era ni positivo y entonces ya me sentía indignado en esa caza de brujas en que algunos insistían. Pensé que querían que me retirase y dije “si quieren que me retire me tendrán que echar”. Influyó en que estuve a punto de abandonar, estuve a punto de no ganar ese Tour de Francia. Sobre todo por las presiones que sufría el equipo. Lo que me llevó a continuar fue el sentimiento de inocencia. Afortunadamente todo se aclaró, salió toda la verdad y tuvieron que despedir al director y al segundo del Tour.

“Cuando me dijeron que había dado positivo en un control, me sentí traicionado

¿Ve comparación entre su caso y el de Contador?
Ahora las cosas se exageran mucho, si mi caso hubiera sido hoy, me hubiesen echado sin yo poder demostrar nada. Ahora el caso del dopaje se lleva con mucha presión. Aunque no sea el mismo caso sí veo un paralelismo. En el caso de Contador, en teoría que fue una carne que dio positivo en la orina, así que veo normal que hubiese una sanción. Lo que no entiendo es por qué le sancionan dos años.

¿Cree que la participación de grandes ciclistas en temas de dopaje como Amstrong, Ullrich o Iván Basso hace que se pierda la credibilidad en este deporte?
Sí, el ciclismo ha perdido mucha credibilidad. Antes un gran ciclista era considerado un héroe, en cambio, ahora no tiene ninguna credibilidad. Cuando un ciclista gana la gente rumorea sobre si está dopado o no. Es triste que el ciclista siga entrenando igual que antes, siga pasando frío, calor y no se le valore ese sacrificio. Al haber aparecido esta rueda de corredores envueltos en dopaje se ha perdido mucha imagen.

¿En estos casos las sanciones deberían haber sido superiores?
No, no comparto la política de ser más estricto que nadie, todos los extremos son malos. Las medidas que se han tomado han creado más alarma. No se puede ser tan exquisito, se tiene que buscar un equilibrio. El ser humano se equivoca y por un error no se le debe de castigar tan severamente, hay que castigarle pero también hay que darle una segunda oportunidad.

“El ser humano se equivoca y por un error no se le debe de castigar tan severamente”

Por último, ¿qué le ha gustado más: ser ciclista o comentarista en televisión?
Bueno, una viene de la mano de la otra. Todos vamos pasando fases y lo mejor es hacer algo que te gusta, eso es una riqueza y lo que más valoro además de haber podido ganarme la vida de ello.

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