FRANCISCO CANO, FOTÓGRAFO TAURINO CON 97 AÑOS

Un 'mito' con cámara y gorrilla

En su apariencia frágil, bajo su gorrilla blanca y su rostro arrugado hay un genio. Lleva casi 70 años haciendo fotografías, retrató a Manolete en su última tarde pero también captó con su objetivo a los rostros más reconocidos de la vida social de la posguerra española. Un libro rinde homenaje a Francisco Cano a sus jóvenes 97 años.

| Fotos: Cano
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Francisco Cano ha ejercido de fotógrafo taurino desde joven
“Comer poco y amar a muchas mujeres”. Este es el truco que tiene Francisco Cano, conocido como “Canito” para llegar a los 97 años de vida. Nació en Alicante el 18 de diciembre de 1912 y lleva desde los 30 haciendo fotografías. Fue novillero y después de buscarse el pan en diversos oficios, concilió oficio y pasión por el mundo de los toros en la fotografía. Desde entonces ha inmortalizado cien corridas de toros al año, lo que ha dado lugar a un inmenso archivo de revelados en blanco y negro, todos con su característica rúbrica.

El 28 de agosto de 1947 fue el único fotógrafo que captó en Linares a Manuel Rodriguez Manolete vivo y muerto. Acudió por casualidad a aquella fatídica tarde en que Islero acabó con la vida del Monstruo cordobés. En las astas del toro perdió a un amigo, pero ganó mucho dinero. Por ello la recuerda como “la mejor” y “la peor tarde”.


Cano siempre se rodeó de mujeres bellas como la actriz Sofía Loren
Inmerso en el mundo taurino contactó con grandes figuras del toreo, hombres poderosos, ministros, emperatrices, escritores y famosos intérpretes del séptimo arte. Las anéctotas se agolpan en el recuerdo de este extrovertido y simpatiquísimo anciano de pelo blanco que en estos días de invierno sueña con la próxima. Si el “Jefe” lo quiere –así se refiere a Dios–, Cano estará con su cámara en la mano en la primera feria taurina de España, que cada año se celebra en febrero en la localidad madrileña de Valdemorillo.

INVENTOR DEL ZOOM

Piensa en la próxima pero aún recuerda su primera foto como si la acabase de hacer. Fue al torero Alejandro Montani El Sol del Perú. También ha sido un tipo que se ha adelantado a su tiempo: “Hicimos una máquina mi padrino, que me salvó la vida en la guerra civil, y que se llamaba Gonzalo Guerra Banderas, y yo. Nos fuimos a la plaza de toros de Madrid el me decía: ‘A diez metros’. Y yo lo marcaba con una cinta serreta. ‘Veinte, treinta’.Y ahí fue el invento del zoom, que si lo llego a registrar sería archimillonario. Antes tenía que llevar tres máquinas, para corto, mediano y largo alcance y ahora sólo llevo un aparato con un zoom y te acoplas a todo”.


Fotografió al director de cine Orson Welles a las puertas de Las Ventas
El catedrático Andrés Amorós ha tenido la paciencia de adentrarse en su caótico archivo para recuperar alguna de las imágenes más valiosas en las que están esos grandes mitos. El trabajo de ambos ha tomado forma en “Mitos de Cano”, un libro del que el fotógrafo levantino se confiesa “muy orgulloso”. Y lo justifica con una pillería a camino entre la astucia del Lazarillo y la galanura de Don Juan: “Para mi un mito es lo que está en este libro: Sofía Loren, Deborah Kerr, Ava Gardner, Lola Flores… Todas las artistas de España. He tenido el gusto de estar con ellas y tomar un vermut. También con Orson Welles, Hemingway, Gary Cooper, toda esa gente, gran gente, he vivido muy bien. Lo decía Luis Miguel (Dominguín): ‘Tú vive con los ricos y a los pobres que les den dos duros’. Y yo he vivido con ellos, y no vives mal ¿sabes?”.

TODOS SOMOS ROJOS


También capturó al actor Charlton Heston en el callejón de la plaza
En su apariencia de frágil ancianito hay espuertas de la energía de un auténtico vividor. Y anécdotas, todas, infinitas: “Franco, en una cacería, descansando, se celebraba un cóctel. Tomábamos zumo de tomate. Y entonces le dijo Franco a Luis Miguel: ‘¿Quién es el comunista en tu casa?’ Y Luis Miguel, que era muy valiente y le quería mucho Franco, le dijo: ‘Jefe, todos’. Y todos los que estábamos allí nos quedamos sin habla. Y Franco se cogió la barriga y empezó a reírse”.

De "Ernesto" Hemingway habla como si fuese su padre y su hermano. El Nobel de Literatura compartió con Cano mucho más que botellas del vino de La Campana, emborrachándose en Pamplona. “Y lo he pasado muy bien con él, con Orson Welles también, pero era otra cosa, era más tranquilo, más seriote. Pero Hemingway ha sido para mi como si fuera familia, le he querido con el alma. He sentido la desgracia que tuvo, que se suicidó el pobre”.

Cuando se le pregunta sobre el truco para llegar con tal vitalidad a los 97 diciembres dice: “Héctor Ortiz, el médico de la plaza de toros de Pamplona le dijo a su ayudante: ‘Cano ha vivido mucho porque ha sido un hombre al que le han gustado mucho las mujeres y ha comido poco’. Y por eso estoy viviendo mucho. Por las mañanas digo: ‘Gracias Jefe’. Miro pa arriba y le doy las gracias ¿sabes?”.


En su álbum no falta su amigo Ernesto Hemingway, apasionado de los toros
En las grandes tardes de toros, las figuras del toreo batallan por firmar en su gorrilla blanca. Acaba de encargar a un amigo de Zaragoza 25 o 30, “para los museos”. La primera se la trajo su hijo, que trabajó en Alemania y era técnico de automóviles. Se la puse un día en los toros y le sentó bien. Ya todo el mundo le conoce con ella puesta.

Dentro de unas semanas se publicará otro libro con fotos firmadas por Cano, que verá la luz con la nueva temporada taurina. Si el “Jefe” se lo permite, estará retratando a los toreros en el arranque del paseíllo. Las plazas de toros esperan de nuevo a Francisco Cano “Canito”, genio y figura, un mito con su gorrilla.

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