FÚTBOL ITALIANO

Lazio y Roma, una rivalidad eterna

Roma es del todo menos tranquila. El movimiento constante de sus calles y su ambigua organización le convierten en una ciudad caótica. Sin embargo, cuando se juega el Lazio–Roma todo cambia. Por un minuto todo se detiene y lo único que importa es lo que suceda en el Estadio Olímpico. No es para menos. En 90 minutos está en juego quién es el nuevo rey de la capital y, con ello, el orgullo de dos grupos: los Irreducibile y la Curva Sud.

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Las banderas de la Roma y el Lazio ondean por toda la ciudad
La rivalidad entre Lazio y Roma data de 1927. En aquel año, debido a la dictadura que imperaba en el campeonato italiano por parte de los equipos del norte del país –Juventus, Inter y Milan-, los conjuntos de la ciudad eterna deciden unirse en uno para hacerse más fuertes. Todos aceptaron menos uno: la Lazio, que de la mano del general Giorgio Vaccaro se negó. Así surgió la Associazione Sportiva Roma, fruto de la fusión del Roman Football Club, Fortitudo Pro Roma y el Alba-Audace.

Comenzó entonces, también, una rivalidad que no ha tenido límites. Sea cual sea su resultado final en la Serie A –Liga italiana-, los partidos que disputan ambas escuadras entre sí dictaminan cuál de los dos tendrá que estar durante un tiempo a la sombra de su rival en la ciudad imperial. Los comentarios de los romanos y varias pintadas en la calle así lo demuestran. La gran mayoría de ellas las hacen los ultras: los Irriducibili –Lazio- y el Commando Ultra Curva Sud –Roma-.

El Commando Ultra Curva Sud se fundó en el año 1977, fruto de la fusión entre los grupos Guerriglieri della Curva Sud, Pantere, Boys y Fossa dei Lupi. A finales de los 80, ciertas discrepancias dentro del grupo hacen que esté a un paso de desaparecer. En esta época, además, la Curva, que hasta entonces ideológicamente era más de izquierdas, se desplazó cada vez más a la derecha. A mediados de los 90 todo se calmó y las aguas volvieron a su cauce hasta hoy, en la que la sección AS Roma Ultras les ha vuelto ha relanzar.

Los Irriducibili, por su parte, surgen en 1987 en la disputa del Lazio–Padova en una época de transición del club. Su ideología está muy clara: son claramente partidarios de la ultra derecha y nacionalistas. Su manera de actuar desde sus inicios causó furor en el movimiento ultra, tanto italiano –donde poco después se crearon Irriducibili Inter y Juve- como europeo, donde causan gran respeto y admiración. Su estructura, además, es casi militar, con un capo y dos vicecapos.


Hinchas del Lazio se dirigen al estadio el día del derbi
EL DERBI PARALIZA ROMA

Es 11 de abril y Roma, en plena Semana Santa, es un auténtico bullicio de personas. Sin embargo, este Sábado Santo es distinto en la capital: hay derbi. Tanto Lazio como Roma están realizando una temporada desastrosa, ello no resta afluencia al normalmente semivacío Estadio Olímpico porque en juego no hay tres puntos sino algo más importante: el orgullo.

El partido comienza a las tres de la tarde, pese a ello, desde la una, tanto los Irriducibili como la Curva copan los dos fondos del campo con el único objetivo de minar lo antes posible la moral de su rival. Ambos tienen colgadas sus pancartas boca abajo, símbolo que demuestra que están de luto por la tragedia sucedida en L’Aquila.

“Questa festa e questo tifo sono per voi” –“Esta fiesta y estos cánticos son para vosotros”- o “Abruzzo siamo com voi” –“Abruzzo estamos con vosotros”- son algunas de las pancartas que se pueden leer antes del comienzo del choque. En este ambiente de cordialidad también destaca otra por parte de la Curva que dice “Benvenuto Piccolo Gabbo” –“Bienvenido pequeño Gabbo”-, en referencia a Gabriele Sandri, hincha lacial muerto por un disparo de un policía en 2007 y por el que los ultras todavía siguen pidiendo justicia con cánticos, pintadas y pegatinas que se extienden por la toda la ciudad.

Comienza el encuentro y lo hace con un ritmo frenético: en apenas cinco minutos la Lazio ya gana 2-0 y los diez la Roma recorta distancias. Sin embargo, para los Irriducibili lo más importante no es lo que sucede en el terreno de juego, sino callar a la hinchada rival. “Hay que pensar más en el grupo que en el equipo, porque ahí están sus amigos; no hay que pensar tanto en los jugadores porque sólo piensan en el dinero, hoy están aquí pero mañana pueden estar en otro lado.", han declarado en alguna ocasión.


El Estado Olímpico de Roma es el escenario de los derbis
ÍDOLATRADOS POR SER VIOLENTOS

De hecho, pese a que en los últimos años jugadores muy importantes han vestido la camiseta biancoceleste, ellos prefieren quedarse con otros que destacaron más por lo que hicieron fuera del campo que sobre él, como son Paolo di Canio o Paul Gascoigne. El primero nunca escondió su simpatía por la ideología de Benito Mussolini y se ganó a los hinchas tras despedirse en un derbi con un saludo fascista.

El segundo se encuentra actualmente entre la vida y la muerte por sus problemas con alcohol, ya que éste no ha hecho más que cargarse su vida personal y profesional. Sin embargo, es esta faceta de la se muestran orgullosos los Irriducibili: “Era un verdadero ultra, bebía con nosotros, se pegaba con nosotros, le daba igual el dinero, y en el campo era un verdadero ultra”, señalan.

En el césped se nota también que es más que un partido, ya que éste acaba con cinco expulsados. Dos de ellos no eran futbolistas, sino Igli Tare, Director deportivo de la Lazio, y Luciano Spalletti, técnico de la Roma, que llegaron a las manos. En la grada, el encuentro finaliza con dos detenidos y cinco denunciados, además, un cámara de la Rai fue agredido.

El resultado final, 4-2 a favor de la Lazio, deja a la Roma con pocas opciones de clasificarse para la próxima Liga de Campeones. Sin embargo, para sus hinchas hay algo más importante: la derrota les obliga a estar a la sombra de los biancocelesti hasta la próxima temporada fruto de una rivalidad eterna.

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    Nacho Martínez

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