2007: CRÓNICA DE UNA TEMPORADA DE CONTROVERSIAS

El año en que McLaren se quedó sin títulos

La Fórmula 1 ha revelado sus trapos sucios: la encarnizada lucha de intereses que fluye tras las decisiones de la Federación Internacional (FIA), la lucha por ganar a toda costa, aun con secretos de escuderías rivales... en esa piscina de tiburones, Lewis Hamilton ha caído de pie, pero apenas ha podido ser más que el mejor debutante de la historia. La justicia, si es que existe en el circo, sonrió a Ferrari, que acabó por arrebatar a McLaren un doblete que parecía tener dueño asegurado a un mes de acabar el Mundial.

| Fotos: © Formula1.com
01-05-2007
Comentar este artículoComentar Imprimir este artículoImprimir Enviar este artículoEnviar

Mal acostumbrados al éxito de Fernando Alonso en temporadas precedentes, el mejor piloto español de la historia no pudo ser tricampeón, a pesar de conseguir cuatro triunfos: uno en Malasia, otro en Mónaco, el tercero en Nürburgring y el último con una exhibición de fortaleza en Italia. Pero la historia dejará para los anales el mayor fiasco en la historia de McLaren, que perdió en los despachos el título de constructores por un escándalo de espionaje y el de pilotos, en la pista, por confiar en un un mestizo británico, Lewis Hamilton, al que quisieron convertir en campeón antes de hora. El primer piloto de piel negra en llegar al Mundial, tras haber arrasado en las categorías inferiores -fue brillante campeón de la GP2 en 2006, con maniobras y carreras memorables-, se encontró con una oportunidad de oro de Ron Dennis, que lo apadrinó desde los 13 años, y no la desaprovechó.


Hamilton es un filón para los patrocinadores, aun sin ser campeón
Pocos pilotos han podido llegar de primeras a un equipo con pedigrí y potencial ganador. A Hamilton le pesó la presión de verse campeón y cometió errores que le costaron el título. Alonso tardó cinco años en ser campeón y se peleó en sus inicios con un nada competitivo Minardi. Las expectativas al inicio de la temporada eran apenas aterrizar y aprender en la Fórmula 1, pero Hamilton quiso saltarse etapas, como siempre había hecho anteriormente; pero la Fórmula 1, al contrario que otras competiciones, es inmisericorde con los débiles.

Tras el pésimo bagaje que logró en 2006 la escudería angloalemana -por primera vez en diez años sin una sola victoria-, nadie se esperaba la irrupción de un fenómeno que se codeó, desde el principio, con los gallitos a quienes se suponía debían luchar por el título: Kimi Raikkönen, Felipe Massa y el propio Alonso. Pero cuando McLaren ya preparaba los festejos por el título, a dos carreras para el final de la temporada, llegó el batacazo por la falta de cuajo de Hamilton. Y así, Ferrari se encontró con una oportunidad soñada que no desaprovechó. Y el finlandés de hielo, que no dejó entre sus amigos a Ron Dennis y Norbert Haug, los responsables de McLaren y Mercedes, también se desquitó, pues pudo por fin alzar el título que se le negó en 2003 y 2005: entonces, la falta de fiabilidad y dos campeones como Michael Schumacher y Alonso le cerraron el paso.

IGUALDAD SÓLO DE PALABRA

Fernando Alonso llegó a McLaren con la ilusión y la responsabilidad de convertir a las flechas de plata, de nuevo, en coches ganadores. Transmitió ilusión, contagió al equipo y los resultados llegaron de inmediato, pues la temporada se convirtió, desde el principio, en un mano a mano entre Ferrari y McLaren. No en vano, sus cuatro pilotos se han repartido todas las victorias. Pero los bólidos de Woking pudieron, por fin, acabar con su talón de Aquiles, la falta de fiabilidad, y con menos problemas técnicos -traducidos en abandonos y puntos perdidos-, las opciones de la escudería del cavallino rampante se iban alejando cada vez más.


Hamilton celebra con Alonso el doblete de McLaren en Monza
Pero cuando todo parecía encarrilado, Hamilton quiso dar un golpe de mano y saltarse la jerarquía establecida. Dennis cambió su discurso, comenzó a hablar de igualdad entre sus pilotos -en la práctica, detalles a favor de su protegido- y Alonso se puso de uñas. La tensión dentro del box de McLaren era atroz, insoportable. El británico supo ganarse la confianza del equipo, a pesar de una agria discusión con Dennis -por radio, en Hungría, le marcó el terreno a su propio mentor, que no supo reconducir la situación-, en tanto que Fernando Alonso, menos dado a manejarse en los intereses políticos, se fue sintiendo aislado, del mismo modo que le acabó por suceder al francés Alain Prost en su duelo con el brasileño Ayrton Senna, a finales de la década de 1980, y empezó a hacer públicas sus quejas.

Las buenas relaciones entre los pilotos saltaron por los aires por un hecho inaudito: que un piloto, Hamilton, provocara dos investigaciones contra su propio equipo. En el Gran Premio de Mónaco, Hamilton desobedeció la consigna de no arriesgar para mantener el doblete para McLaren, aunque la FIA entendió que no había órdenes de equipo. Pero en Hungría, Hamilton volvió ano respetar las órdenes y entró al pit lane cuando Alonso cambiaba de neumáticos para hacer su última vuelta lanzada y conseguir la pole position. El español fue sancionado con la pérdida de cinco posiciones, una circunstancia que le acabó costando cinco puntos y, a la postre, lastró sus opciones al título en la última parte del campeonato.

JUSTICIA EN ENTREDICHO

El campeonato se empezó a torcer para McLaren-Mercedes cuando el empleado de una copistería de Woking, sede de la escudería, denunció que su jefe de diseño, Mike Coughlan, había recibido un documento confidencial de Ferrari, por la venganza de un empleado de la escudería italiana, Nigel Stepney: nacía el Ferrarigate. Aunque en primera instancia, la FIA absolvió a Dennis -si bien reconoció su culpabilidad-, pues no se pudo demostrar que hubiese utilizado en su provecho esa información, la insistencia de la Federación Italiana y el conocimiento de un intercambio de emails entre Coughlan y los pilotos Alonso y Pedro Martínez de la Rosa hicieron reabrir el caso. Esta vez, la sanción fue ejemplar: el 13 de septiembre, McLaren perdía todos sus puntos en el campeonato de constructores. Además, se le impuso una multa récord: 100 millones de dólares.


Ron Dennis y los abogados de McLaren, durante la vista del Ferrarigate
A los pilotos, sin embargo, no se les sancionó: la FIA entendió que no se habían aplicado mejoras obtenidas ilícitamente al coche de 2007, y además se les garantizó inmunidad por colaborar en la investigación. Ahora bien, bien Alonso colaboró con la FIA y Hamilton, aconsejado por los abogados de McLaren, se mantuvo al margen y tampoco fue requerido. La decisión, en cualquier caso, fue muy controvertida: hubo críticas feroces por no sancionar también a los dos pilotos de McLaren, y la propia credibilidad de la FIA se puso en tela de juicio, precisamente porque muchas de sus sanciones, salomónicas, acababan beneficiando al mismo piloto: Hamilton. El presidente de Ferrari, Luca Cordero di Montezemolo, llegó a decir que “Hamilton debería dar gracias a Ferrari si gana el título”. Sin embargo, personajes tan influyentes como Bernie Ecclestone deseaban abiertamente que Hamilton fuese campeón. La lucha de intereses estaba servida.

En ocasiones, Hamilton pareció tener carta blanca por parte de los comisarios de carrera, con el beneplácito del capo del Mundial, el británico Bernie Ecclestone, lo que dio pie a los rumores y acusaciones. Así fue, por ejemplo, en el Gran Premio de Europa: en una de las curvas más peligrosas de Nürburgring, Hamilton fue el único en ser devuelto a la pista por una grúa, en una maniobra que la FIA permitió, pero prohibió que sucediera de nuevo. ¿Fortuna? Tal vez. Pero tampoco hubo sanción por los acelerones y frenadas tras el coche de seguridad en el Gran Premio de Japón, a pesar de que despistó y contribuyó al accidente, bajo una fortísima lluvia, entre el alemán Sebastian Vettel y el australiano Mark Webber.

UN 'FENÓMENO' DEVORADO POR LA INMADUREZ

Hamilton venció en circuitos donde nunca antes había competido, como Canadá, Estados Unidos y Japón, y con una regularidad impresionante, pues subió al podio en las nueve primeras carreras de la temporada -hasta el Gran Premio de su país-, llegó a tener una ventaja de 14 puntos respecto de Alonso y el título parecía seguro. Sin embargo, el vigente bicampeón apretó los dientes y se situó a tan sólo dos puntos, antes de abandonar por un accidente en Japón. El título era cuestión de tiempo y casi todos en McLaren se frotaban las manos. Pero llegó un abandono absurdo en China y Raikkönen, con su triunfo, volvía a tener opciones de ser campeón. Una posibilidad remota, pero que se hizo realidad en Brasil: los nervios traicionaron a Hamilton, que se vio superado por Raikkönen y Alonso y, en su afán por remontar, se salió de la pista primero y aún ufrió un fallo hidráulico que le hizo perder todas sus opciones.


Anthony Hamilton, con su hijo en la parrilla de salida del GP de Italia
El británico ha demostrado ser un piloto rapidísimo, pero la carrera de China y el susto que se llevó en Turquía evidenciaron una agresividad excesiva con los neumáticos. Aunque siguió luciendo su sonrisa, la mueca de alegría había desaparecido: con un entorno muy influyente y sin un consejo adecuado para moderar su ambición, la gloria se le escapó entre los dedos. Ayudado por su condición de británico -el último campeón había sido Damon Hill en 1996-, con una imagen pública muy cuidada, complementada por la figura de su padre y su hermano menor, discapacitado, y convenientemente proyectada por la influyente prensa inglesa, Hamilton no supo minimizar los riesgos para ser campeón. A pesar de sumar cuatro victorias y seis pole position, Raikkönen y Ferrari encontraron su oportunidad y no la desaprovecharon.

MCLAREN, CON LAS MANOS VACÍAS

McLaren dejó de apoyar a Alonso en las últimas carreras, con pequeños detalles que siempre desfavorecían al español -como presiones de neumáticos inadecuadas-, que se acabaron tradujendo en peores tiempos por vuelta, hasta medio segundo respecto de Hamilton, con un coche teóricamente idéntico, sin una causa aparente. Aun así, en condiciones tan difíciles, el bicampeón demostró por qué es, posiblemente, el piloto más completo del paddock. Aunque arriesgó y cometió errores al inicio de la temporada, especialmente en Canadá y en Montmeló. Y aunque Raikkönen había sufrido más incidencias con su monoplaza, consiguió superar la oposición de un valiente Felipe Massa -pero aún demasiado inconsistente en carrera, a pesar de vencer en Bahrein y España- para hacerse con los galones de primer piloto en el equipo dirigido por el francés Jean Todt.


Los tres pilotos que optaron al título: Raikkönen, Hamilton y Alonso
Y así, por primera vez desde 1986, tres pilotos llegaban con opciones a la última carrera. El infortunio de Hamilton y el perfecto trabajo de equipo de Massa y Raikkönen para mantener a raya a Alonso harían el resto. Porque el finlandés, resultados en mano, ha acabado siendo el merecedor del título, pues se ha hecho con seis victorias, por las cuatro de sus rivales de McLaren: empezó la temporada ganando el Gran Premio de Australia, adornó su progresión con el doblete en Magny Cours y Silverstone, y además no dejó escapar los triunfos en Bélgica, China y Brasil, un nuevo doblete para cerrar la temporada a lo grande. Por un solo punto con respecto a Hamilton y Alonso, empatados en la segunda posición, Raikkönen se convertía en el primer piloto desde el surafricano Jody Schekter, en 1979 -excepción hecha de Michael Schumacher- en conseguir el título con un Ferrari. La historia se repite, y el líder en la última carrera, con tres contendientes en liza, no sale campeón.

A pesar de su fama de vividor y de no cuidar especialmente la ética de trabajo fuera de los circuitos, Raikkönen ha demostrado que, con una máquina competitiva, es un piloto tan rápido como el que más. El finlandés fue tajante al irse de McLaren: “la culpa de que yo no haya ganado no es que yo beba, sino que no me han dado un coche fiable”. Los tiempos de chispas y de sueños con reverdecer las batallas entre Ayrton Senna y Alain Prost quedaron atrás. Ahora, a McLaren le ha tocado vivir, seguramente, la situación más vergonzosa de toda su historia.

  • BLOG DE DEPORTES

    Nacho Martínez

    Piqué, tú no eres la víctima

  • pinga02 728x90
    Síguenos en Facebook y Twitter
    © 1997-2019 AGD y LaSemana.es
    ¿Quiénes somos? | Contratar publicidad