El elogio de la sombra, un ensayo del escritor Junichiro Tanizaki, escrita en el año 1933, representa un esbozo clarísimo del pensamiento oriental. La utilización de la luz es un elemento diferenciador a la hora de hablar de occidente y oriente, en oriente la sombra es necesaria, no es solo esa porción con ausencia de luz, mientras que en occidente la luz es la esencia de cuanto se entiende por belleza.
Tanikazi explica varios aspectos como los trajes de los teatros Nó, para captar el enigma que supone para la cultura oriental la buena utilización de los claroscuros, de los reflejos, pero sobre todo para alejar al lector de la luz.
Al igual que una piedra que brilla únicamente en la oscuridad pierde toda su belleza vista a la luz, las páginas de este ensayo tratan de convencer al público, de abrir la mente hacia algo tan básico como el juego necesario de la luz y las sombras.
Junichiro Tanizaki se ha convertido en un autor contemporáneo muy leído, Hay quien prefiere las ortigas (1955), Las hermanas Makioka (1957) y La llave (1961) son sus obras más conocidas. Contrario al naturalismo, ha sido una figura esencial para el acercamiento de los dos mundos, galardonado con grandes premios se sitúa como un pilar indispensable para la literatura japonesa.