El nazismo es, otra vez, 85 años después de la masacre que hizo Adolf Hitler a partir de 1939, protagonista de una película. El cineasta, Claude Lanzmann, hace de este documental, una historia conmovedora que toda persona debería de conocer cómo los judíos sufrieron durante la Segunda Guerra Mundial.
La película, al contrario que otras muchas, no representa el conflicto bélico, quiere ahondar en la historia del siglo XX y trata sobre Benjamin Murmelstein, el último presidente del Consejo Judío en Theresienstadt, "el gueto modelo", un campo de concentración utilizado por Adolf Eichmann para engañar al mundo con una imagen de ciudad tranquila donde los ancianos judíos podían retirarse. Pero la realidad era muy distinta, Theresienstadt era centro de paso para la posterior deportación de los judíos a otros campos de exterminio.
El protagonista de este filme consiguió, a través de su astucia, que 121.000 judíos emigrasen y la liquidación total del guetto enfrentándose mano a mano contra el general alemán. El largometraje, basado en hechos reales, nos adentra en lo más profundo del nazismo y trata el holocausto como un tema demasiado humano. La película está bien documentada y es que el director Lanzmann ha recuperado entrevistas que hizo en su momento para realizar el filme.
La historia de Murmelstein merece una película entera porque hizo demasiadas acciones importantes para la raza judía. Una serie de interrogantes y debates, que muchos historiadores estarían encantados de conocer, sirven para saber realmente por lo que pudieron pasar muchas personas en una de las mayores matanzas que ha sufrido la raza humana en toda su historia, aparte de la barbarie de una ideología como la creada por Adolf Hitler mientras permanecía preso en la cárcel. Un buen filme, más para todos aquellos amantes de la historia contemporánea.