Julio Cesar tuvo que enfrentarse a sus enemigos en centenares de sangrientas guerras, sufrió acusaciones injustas y tuvo que sacrificarse millones de veces por defender aquello que quería y en lo que creía. Pues bien, si tuviéramos que encontrar un personaje de la actualidad que le encarnase, ese sería Federico Jiménez Losantos. En su nuevo libro, El Linchamientom este periodista nos cuenta detalladamente todas las vicisitudes que tuvo que pasar para sacar a flote su trabajo radiofónico cuando todos los poderes públicos, entre los que se cuentan el gobierno socialista, el PP, el grupo Prisa e, incluso, la monarquía, se pusieron en su contra hasta conseguir expulsarle de la cadena COPE.
Este profesional de la información, como cualquiera que se precie, no pasa inadvertido para sus oyentes: por unos es detestado, otros le adoran, pero ninguno queda indiferente cuando le escucha hablar. Directo, contundente, sin pelos en la lengua. Hay quien dice que, llevando la razón, puede perderla con los modos que tiene de reivindicarla. Eso precisamente es lo que quiere reflejar él en su novela, cómo sus métodos de locución podían resultar radicales e incómodos y como aquellos que se veían afectados por su potente oratoria se defendían con uñas y dientes.
Sin embargo, este luchador incansable no combatió sus batallas solo. Otra destacada autoridad del mundo de las letras colaboró con el éxito y El linchamiento también recoge sus esfuerzos, se trata de Cesar Vidal, quien, según cuenta Federico en la narración, fue de los pocos que se mantuvo a su lado en plena tempestad. El autor de la biografía, se vio obligado a hacerse valer creando de la nada un programa radiofónico matinal comparable al que le arrebataron pero, esta vez, contaría con la mitad de apoyo, respaldado sobre todo por sus más fieles adeptos. No obstante, la constancia todo lo alcanza y, como si de Escarlata O'Hara rescatando su tierra de Tara se tratara.
El periodista sacó a la luz, Es Radio, una organización dirigida por él que, hoy cuenta ya con tres años de vida y cuya fama no se ha debilitado en el espacio de ese tiempo. Así quedaron las cosas. Después de enfrentarse a las demandas, asistir a los juicios y plantar cara a prácticamente todos, el célebre nombre de Federico Jiménez Losantos, seguirá resonando, para bien o para mal, con su exaltada personalidad y modo de actuar. Este libro es de recomendada lectura para aquellos interesados en lo que una conducta persistente puede alcanzar, ya sean defensores o detractores de su escritor.