Matadero 5 es una pequeña novela corta, lo que ni mucho menos significa que sea fácil de leer. El lector no concienciado se puede encontrar que lo que muchas ediciones venden como unas memorias del autor relatando sus experiencias como prisionero de guerra en Dresde durante su infame bombardeo en plena Segunda Guerra mundial, es en realidad una amalgama de extrañezas capaz de provocarles un derrame cerebral.
Así que, una semana más, sirva esta crítica de advertencia para aquellos imprudentes que vayan "envenenaos" porque el libro es cortito y se lo pueden leer en el metro. Para empezar, de lo que menos tiene el libro es de memorias. Se trata de un estudio psicológico y de ciencia ficción con alienígenas. Sí, alienígenas. Los trafalmadorianos, capaces de percibir la realidad en cuatro dimensiones. ¿Raro? Ni siquiera he empezado.
El protagonista, Billy Pilgrim, es el alter ego de Vonnegut y el narrador es omnisciente, algo que está muy bien cuando la narración tiene un orden perceptible sin ayuda de psicotrópicos. A veces la lectura se torna tan inhabitual que puede que el lector necesite tomar un respiro antes de continuar con el siguiente capítulo. El autor emplea, junto a diversas metáforas, rasgos surrealistas, lenguaje obsceno y bastante blasfemo y las traslaciones en el tiempo y el espacio. ¿He mencionado que hay alienígenas?
Pretendía ser en su momento un libro rompedor con todos los estándares anteriores y un libro de protesta antibelicista contra la guerra de Vietnam. ¿Es raro? Más que un perro verde. Pero por eso, ¿es malo? No, en absoluto. Es simplemente un experimento del que el lector sí puede sacar algo bueno: una crítica mordaz y terrible a los daños psicológicos y traumas de la guerra. Se aconseja leer con moderación.