Crónicas de Narnia I: El león, la bruja y el armario
Autor: Clive Staples Lewis
Editorial: Planeta
Género: Ciencia ficción
Páginas: 240 páginas
Precio: 13 euros
Cuentan que durante los años de la Segunda Guerra Mundial y posteriores, dos amigos pertenecientes a un club de literatura de la Universidad de Oxford se reunían para recitar sus obras a medida que las iban escribiendo y se pedían consejo mutuamente.
Uno de ellos, J.R.R. Tolkien, crearía una de las sagas de fantasía más famosas e influyentes de la historia. El otro era un irlandés llamado Clive Staples Lewis, abreviado C.S., y por aquel entonces ya pedía su opinión a su amigo para crear el primer libro de la heptalogía de las Crónicas de Narnia, titulado El león, la Bruja y el Armario.
Ambas sagas son incomparables, pero sería útil poner como referencia El Señor de los Anillos para diferenciar la obra de CS Lewis. Para empezar, tienen otro público objetivo. Las Crónicas de Narnia son libros infantiles y sacarlos de ese contexto es injusto. Por eso la obra de Tolkien es mucho más épica y entretenida para el lector medio, porque el lector medio no es un niño pequeño. Si hubiera hubiera que determinar un poco el estilo del libro, se definiría más o menos así: es El Señor de los Anillos adaptado para niños y mezclado con Alicia en el País de las Maravillas, cuento del cual Lewis admitió haberse inspirado.
Pero basta de introducciones y hablemos del libro en sí. Personalmente, no es de mis favoritos, yo soy más dado a la fantasía medieval. Pero hay que reconocer la capacidad y el talento que tenía Lewis a la hora de crear Narnia, nada que envidiar al de Tolkien y su Tierra Media. Los personajes, siendo animales, reflejan muy bien rasgos humanos y tienen un carisma excepcional, llegando a ser más interesantes que los propios niños protagonistas. La novela está bien narrada y afortunadamente no tiene las largas descripciones que plagan El Señor de los Anillos.
En resumen, un libro que merece la pena leer si se tiene ganas de cambiar un poco de onda, pero puede llegar a aburrir mucho si el lector no deja volar la imaginación o no le termina pillando el gusto al mundo más allá del armario. Es posible que un niño lo disfrute mucho más.