Director: Olivier Pictet, Marc Recuenco, Pablo Martín Torrado
Actores: Emilio Gutierrez Caba, Francisco Nortes, Mercè Montalà, Marian Aguilera, Carles Arquimbau, Albert Auselle
Género: Drama
Duración: 82 minutos
País: España, Suiza
Año: XXII
En su primera colaboración como directores, Olivier Pictet, Marc Recuenco y Pablo Martín Torrado nos traen una fantástica tragicomedia que no pasa nada inadvertida. Lo más importante de la vida es no haber muerto ofrece una reflexión sobre la vida y la muerte y sobre lo vulnerable de la existencia humana.
El largometraje cuenta la historia de Jacobo, un reputado reparador de pianos que lleva una vida feliz junto a su esposa Helena. Jacobo tan solo tenía que soñar con sus pianos para que al día siguiente estuvieran reparados como por arte de magia. Pero esta vida, aparentemente perfecta, se ve trastocada cuando Jacobo deja de conciliar el sueño. Jacobo descubrirá una mentira que le ha acompañado durante cuarenta años, una realidad oculta tras esa vida de éxitos.
Los tres directores llevan a cabo una brillante planificación y juegan con encuadres que se salen de los esquemas tradicionales. Una película que, desde sus títulos de crédito, pone de manifiesto lo rocambolesco y la importancia de las tonalidades. Prácticamente en su totalidad es un filme en blanco y negro que juega de vez en cuando con la importancia de los colores y del contraste entre luz y oscuridad.
Magnífica la actuación de Emilio Gutiérrez Caba, un veterano del cine español al que ya hemos visto en otros títulos como Cinco metros cuadrados, La torre de Suso o Haz conmigo lo que quieras. Marian Aguilera, en el papel de la joven Helena, también hace un buen trabajo y se despega de los registros a los que nos tiene acostumbrados en la pequeña pantalla.
Un filme dirigido a los admiradores del cine independiente, que derrocha extravagancia y comicidad, con un mensaje de reflexión sobre Dios, la vida, la muerte y lo irónica que es la existencia humana.