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Sin Concesiones

Hay muchas Diana Quer

Fotografía
Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura3 min
Opinión01-01-2018

Diana Quer era una joven de apenas 18 años cuando fue asesinada. Una joven inocente, con una larga y apasionante vida por delante. Una joven repleta de sueños e ilusiones. Una joven con problemas familiares -quién no los tiene en mayor o menor medida- que anhelaba un futuro repleto de felicidad. Por fortuna sólo existe una Diana Quer estrangulada por un maníaco pervertido pero por desgracia existen miles de jóvenes y mujeres como Diana Quer que sufren violaciones, ataques sexuales, intentos de secuestro, acosos o meros comentarios incómodos. El crimen de Diana Quer ya no puede evitarse pero sí el de otras muchas chicas jóvenes o mujeres adultas que son asesinadas por seres tan inhumanos como despreciables.

El crimen de Diana Quer no puede evitarse pero sí el de otras muchas mujeres
Las feministas los llaman ataques machistas pero no es una batalla entre géneros porque la inmensa mayoría de los hombres somos opuestos a El Chicle. Las activistas del odio o el rencor a cualquier atisbo de masculinidad con frecuencia nos meten a todos en el mismo saco, pero nosotros también sentimos escalofríos, rabia e incluso miedo ante crímenes como los del Diana Quer o Marta del Castillo, cuyo cadáver sigue sin aparecer nueve años después. Sus asesinos son animales sin atisbo de razón, entregados a sus instintos más básicos, neandertales que subsisten en pleno siglo XXI, hombres anacrónicos incapaces de respetar a una mujer y despiadadamente capaces de sobrepasarse con una niña.

Sus asesinos son animales sin atisbo de razón y neandertales en pleno siglo XXI
El crimen de Diana Quer ha quedado resuelto gracias a la valentía y la fortuna de otra joven a la que El Chicle intentó secuestrar y violar la víspera de Nochebuena. Logró escapar y no dudó en denunciar los hechos a la policía. ¡Denunciar es primordial! La Guardia Civil actuó con rapidez y eficacia. Pero no todos los casos acaban así. Andrea Carballo tenía casi la misma edad que Diana Quer y la semana pasada también murió asesinada por otro crápula detestable. Su expareja la secuestró el día de su cumpleaños, la metió en un coche y la estrelló contra una gasolinera. Tenía orden de alejamiento y antecedentes por malos tratos a otra mujer. Sin embargo, un juzgado especializado sólo decretó orden de alejamiento de 200 metros y los agentes policiales días antes de morir sólo apreciaron un riesgo medio para su vida. Inconcebible.

Las muertes por violencia de género son más fáciles de evitar porque los asesinos están previamente identificados
Matar siempre es muy fácil. Sólo hay que estar dispuesto a hacerlo. Cierto es que el sistema no puede evitar todas las muertes, como no puede evitar todos los delitos y ni siquiera evitar todos los atentados terroristas. Sin embargo, hay muchas vidas que podrían y deberían salvarse. Las de la violencia de género son más fáciles que otras porque los asesinos están previamente identificados y casi siempre avisan antes. Basta con pulseras de localización para cada uno de estos depravados sexuales con antecedentes. Sería suficiente con conceder medidas reales de protección a las víctimas, especialmente vulnerables cuando conviven o tienen hijos comunes.

El reciente Pacto de Estado incluye más de 200 medidas que ayudarán a combatir esta lacra en los próximos años pero, por encima de las medidas, hacen falta medios materiales y económicos. Hace falta dar ejemplo desde la sociedad en su conjunto, pues los agresores cada vez son más jóvenes. Hace falta dar mayor difusión a las condenas y a las penas de prisión. Y hace falta que todos, hombres incluidos, aislemos a estos asesinos para que sientan su soledad y pequeñez. Es un escándalo intolerable que en 2017 hayan muerto medio centenar de mujeres a manos de sus parejas o exparejas. Es un fracaso colectivo que no debemos tolerar y que debemos frenar entre todos.