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ANÁLISIS DE INTERNACIONAL

La horma de su zapato

Fotografía
Por Isaac Á. CalvoTiempo de lectura2 min
Internacional04-09-2017

Kim Jong-un ha encontrado la horma de su zapato. El líder de Corea del Norte estaba acostumbrado a hacer lo que quería tanto en su país (donde gobierna con mano de hierro y sus súbditos le temen) como en el exterior (sus exabruptos se complementan con pruebas armamentísticas ante la tibieza occidental).

Hasta ahora, Estados Unidos trataba de calmar los ánimos, buscaba la vía diplomática para rebajar la tensión, pedía la imposición de sanciones internacionales y reclamaba mayor contundencia a Rusia y China, ya que ambos son condescendientes con el régimen norcoreano.

Sin embargo, la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca ha añadido pimienta a la situación. El presidente estadounidense, en numerosas ocasiones, ha demostrado que no se muerde la lengua, que no es políticamente correcto y que no tiene reparos en decir lo que piensa, ya sea en sus discursos o a través de su cuenta en Twitter.

Si Kim Jong-un es un bravucón, Donald Trump lo es igual o más. Por tanto, no debe sorprender que las amenazas militares del líder norcoreano hacia Estados Unidos hayan sido respondidas con una contundencia a la que no se está acostumbrado. Trump ha dejado claro que su país se plantea usar la fuerza para acabar con el régimen de Corea del Norte, que lleva décadas oprimiendo a su pueblo y llenándolo de pobreza, mientras los gerifaltes se enriquecen.

Evidentemente, Kim no es tonto y su principal objetivo es perpetuarse en el poder, tal y como hizo su padre y, anteriormente, su abuelo, el fundador del Estado. Y no solo quiere mantenerse en el cargo, sino, además, generar la situación idónea para que su puesto lo herede quien él designe.

Para lograrlo, Kim Jong-un sabe que su principal baza es la militar, que cuanto más armamento posea (incluso nuclear) capaz de alcanzar territorio estadounidense, más probabilidades tendrá de permanecer en el poder gracias al efecto disuasorio de su arsenal.

Dada la nueva coyuntura, el líder norcoreano debería tener más cuidado. Hasta la fecha, ha sido especialista en tensar la cuerda para lograr sus objetivos. Sin embargo, puede llegar un momento en que se desencadene un conflicto de consecuencias imprevisibles debido a un error de cálculo en sus provocaciones o porque consigue poner a Trump hasta los mismísimos...