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ANÁLISIS DE INTERNACIONAL

Menos mal que ganó Macron

Fotografía
Por Isaac Á. CalvoTiempo de lectura2 min
Internacional08-05-2017

Menos mal que ganó Emmanuel Macron la segunda vuelta de las elecciones francesas. Francia no se podía permitir estar presidida por el extremismo, porque este ilusiona a parte de la población, pero acaba generando enfrentamiento y pobreza, además de políticas que, muchas veces, son contradictorias porque se realizan a base de impulsos.

Francia es una potencia política, económica, cultural y militar (con armas nucleares), mantiene una relevante influencia en el ámbito internacional, cuenta con derecho a veto en la ONU... Dejarla en manos del populismo hubiera sido un retroceso para el Estado, para los franceses y, por extensión, para la Unión Europea.

A pesar de la derrota, hay que reconocer el merito de Marine Le Pen, quien ha emulado los pasos de su padre hace 15 años y ha conseguido llegar a la segunda vuelta con unas propuestas que han encandilado a casi el 34% de la población. Afortunadamente, ha tenido el mismo final que su progenitor: ser derrotada en la ronda final.

Habrá que ver qué sucede ahora, si hace oposición o si su partido y sus ideas pasan a un segundo plano. El populismo vive del hastío, enfado e incertidumbre de la población. Una vez que transcurre ese momento, se diluye como un azucarillo en el agua. Eso sí, sigue estando latente y esperando a que vuelva a surgir su oportunidad para regresar con fuerza.

Macron ha conseguido alejar al populismo de la Presidencia, pero quedan algunas dudas. El candidato de centroizquierda no es un recién llegado a la política (fue ministro en el Gobierno socialista de François Hollande), pero se ha presentado a las elecciones con un partido de nueva creación.

Ahora, Macron debe terminar de configurar su formación política y obtener el mayor número de votos posible en las próximas elecciones legislativas. De lo contrario, se generaría cierta inestabilidad, ya que algunas políticas presidenciales pueden verse frenadas por la falta de apoyos parlamentarios.

La victoria de Emmanuel Macron se preveía por parte de la Unión Europea desde los resultados de la primera vuelta y ha confirmado la tranquilidad. Bruselas está en arduas negociaciones con Reino Unido por el Brexit, y una Francia presidida por Le Pen hubiera sido un problema más.

No sería la primera vez que la UE se tendría que enfrentar al populismo. De hecho, Grecia está gobernada por la ultraizquierda y ha dado más de un quebradero de cabeza a las instituciones comunitarias debido, principalmente, a su crisis y a las negociaciones de la deuda. Y si el Gobierno griego ha conseguido poner en jaque a la UE, mejor no imaginar lo que hubiera podido ocurrir con una Francia populista.