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Acción europea

Los Cascos azules de la cultura, los salvadores del Patrimonio cultural

Por Cristina Romero Fdz-ChacónTiempo de lectura2 min
Cultura03-04-2017

El G7 ha creado los Cascos azules de la cultura con el fin de proteger y salvaguardar el patrimonio cultural que se encuentran en lugares del mundo que están pasando por situaciones de crisis desencadenadas por conflictos bélicos o catástrofes naturales. Este proyecto grupal ideado por Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Estados Unidos y Japón lo llevarán a cabo militares y civiles capaces de operar en estas zonas que en la actualidad se encuentran en peligro.

Los bienes culturales son aspectos muy importantes que conforman la sociedad actual de cada país, este patrimonio es una herencia de generaciones pasadas que han conformado lo que somos hoy en día. Por eso, es imprescindible preservarlos y hacer que perduren en el tiempo, para que de esta forma ningún pueblo pierda su identidad.

Para garantizar la salvación de este patrimonio cultural, Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Estados Unidos y Japón,  los países que conforman el G7, han tomado la iniciativa de colaborar conjuntamente en la protección de elementos culturales que se encuentran en zonas de conflicto.

Este nuevo proyecto llamado Cascos azules de la cultura, depende del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y su fin principal es salvaguardar los bienes culturales de las guerras que se están produciendo en diferentes lugares del mundo.

Esta iniciativa que ha tomado el G7 es sin duda, una de las mejores formas que existen para proteger el arte de los conflictos bélicos y las catástrofes naturales.

El grupo está compuesto por militares y civiles capaces de operar en zonas de crisis.

Además, los Cascos azules de la cultura también cuentan con un grupo de arqueólogos, historiadores del arte y arquitectos especializados en custodiar bienes culturales. Con esto el G7 pretende conservar en el tiempo monumentos y obras de arte que decoran muchos lugares del mundo que se encuentran amenazados por asuntos bélicos o naturales.

Todos los involucrados en llevar a cabo este proyecto han potenciado el poder de la cultura convirtiéndolo así, en un instrumento de paz, capaz de garantizar el diálogo y el intercambio cultural entre diferentes países, con el fin de desarrollar una tolerancia, respeto y entendimiento mutuo mayor.

Con esta medida se evitará que vuelvan a producirse pérdidas culturales como la que se produjo en el enclave arqueológico sirio de Palmira. Esta destrucción se originó cuando el grupo terrorista Estado Islámico  atacó este importante e histórico centro cultural acabando así, con todos los elementos arquitectónicos y artísticos que llenaban de encanto el lugar.